Mundo

01
Nov
2011

A casi dos meses de iniciadas las protestas de los llamados Ocupantes de Wall Street, las razones que impulsan al movimiento son acentuadas a diario en medios estadounidenses.

Luego de enfrentar arrestos, la violencia policial y el desalojo de los lugares donde manifiestan su rechazo contra la inequidad del sistema capitalista, diferentes informes y estudios dan razón a los que piden un alto en las políticas gubernamentales y de los grandes bancos.

Pese a que los medios conservadores tratan de presentarlos como parásitos que pretenden recibir gratuitamente servicios pagados con el dinero que generan los impuestos de quienes producen la riqueza, el movimiento tiene sólidas razones.

El reciente estudio de la Oficina de Presupuesto del Congreso Tendencia en la distribución del ingreso familiar entre 1979 y 2007, muestra de forma cruda uno de los motivos de la protestas.

Entre 1979 y 2007, el ingreso familiar real del uno por ciento de la población estadounidense, aquellos con las ganancias más elevadas, se incrementó en 275 por ciento.

En el mismo periodo, el 20 por ciento de la población en la parte más alta del ingreso familiar -incluido el uno por ciento anterior-, vio sus ingresos incrementarse en 65 por ciento.

Para el 60 por ciento de la población de ingresos medianos, el aumento del dividendo familiar fue del 40 por ciento.

Mientras para el 20 por ciento de la población de ingresos más bajos, el aumento del ingreso familiar fue de 18 por ciento, de acuerdo con el informe.

Según un comentario del diario La Opinión, de California, en algo tienen razón los conservadores: hubo una redistribución de la riqueza. Esto es, se ha despojado a las clases media y pobre de su parte proporcional.

Otras fuentes al valorar las protestas indican que el llamado sueño americano sólo es realidad para el uno por ciento.

Mientras, para el otro 99 por ciento, se convirtió “en una pesadilla sin esperanza de despertar a un nuevo amanecer de estabilidad”.

Por lo pronto, las protestas prosiguen en Nueva York, California, y en muchas otras ciudades del país y nadie saben cuando terminarán

Fuente: Prensa Latina