Opinión

Autor: José Roberto Duque

02:06 pm
11
Ago
2015

Este es un país politizado y, sobre todo a la gente que no vive acá, se impresiona de la facilidad con que cualquier persona de cualquier ocupación y estrato social, en cualquier parte del país, tiene algo que decir sobre la economía, la política nacional e internacional.

Visto así, pareciera que los grandes problemas que está enfrentando el chavismo son los que vienen promovidos por las peripecias de la MUD, sus colegas no tan legalitos y sus disidentes; el sabotaje a gran escala contra la economía y la distribución de alimentos; los tropiezos y avatares del Gobierno Bolivariano, los ataques de los gobiernos desafectos y los de la prensa internacional. Se nos olvida o no hemos querido detectar un detalle: las manifestaciones cotidianas de toda esa guerra en los niveles municipales y locales, e incluso en los comunitarios y domésticos, no son un síntoma de la guerra, sino la guerra misma.

No es que la guerra económica, esa cosa abstracta que huele tanto a Fedecámaras y empresas Polar, se manifieste en las colas y peleas en un supermercado chino de Guanare, no: eso que está pasando en las colas, y más adentro, en nuestras calles, esquinas y familias; esas discusiones amargas entre viejos amigos que a veces terminan en un par de bofetones y en un “no te hablo más”; esos forcejeos con los bachaqueros y la angustia de no poder detectar siempre quién está en la cola porque quiere llevar comida a su casa y quién está bachaqueando; esas discusiones a grito pelao que a veces terminan en tumulto y corredera (y a veces en desenlaces más graves o dramáticos): eso es la guerra. No es un efecto de la guerra: es la guerra.

La mayoría de los ciudadanos de este país politizado y en rebelión tiene sus sentidos, su energía corporal y su conciencia entregados al 100 por ciento a la búsqueda de alimentos y de bienes para su hogar. Quienes andan apartados de esa dinámica y sólo perciben al país a través de los medios de información son una rotunda minoría. Esta minoría, por lo general bien informada y con una opinión consolidada sobre lo que sabe o intuye, es la que suele difundir análisis macro de la situación nacional. Su dedicación a captar y sintetizar lo que ocurre en todo el país a través de las redes y otros medios le otorga un dominio del ámbito nacional de la guerra.