Opinión

20
Nov
2010

Las y los estadounidenses están frecuentemente mal informados, son a veces simplemente tontos y fácilmente engañados por rumores que parecen sabrosos. Pero mientras la derecha aprovecha esta realidad, la izquierda se preocupa de que calificarlos como mentiras pueda parecer “grosero”.

¿Recuerdan que el congresista Joe Wilson se levantó durante el discurso sobre el Estado de la Unión de Obama y gritó “¡Usted miente!”. Fue reprendido enérgicamente por los expertos. Pero sobre todo, atrajo críticas por descortés y fue comparado con Kanye West y otros famosos “interrumpidores”.

Volver a enfocar la insensata inventiva de Wilson subraya el estado de nuestro mundo político puesto de cabeza. Wilson gritó “¡Usted miente!” enfrentado con la verdad, pero el presidente Obama duda antes de pronunciarse cuando lo calumnian con falsedades desnudas, descaradas.

La cruel ironía continuará este invierno cuando los republicanos se apoderen de la Cámara y sigan circulando los rumores e insinuaciones de expertos extremistas de derecha. Parece como si nadie con un megáfono suficientemente fuerte tuviera el coraje de llamar las cosas por su nombre, o para ser más exacto, a una mentira por lo que es.

Hemos ido bastante más allá de la “certecidad” de Stephen Colbert a un entorno de “al diablo con la verdad”; lo que Rick Perlstein describió en Daily Beast como “mendocracia”: “Gobierno por mentirosos”.

EL PROGRESO DE LA IGNORANCIA

A continuación cito algunos ejemplos recientes de cómo hemos progresado en la ignorancia:

1) Sondeos realizados durante y después de las elecciones de mitad de periodo sugieren que muchos estadounidenses creen verdaderamente que el presidente Obama ha aumentado sus impuestos –a pesar de que la realidad es que nuestro Presidente en realidad los redujo para la mayoría. Esto significa que la gente confía en expertos como Rush Limbaugh, una fuerza importante tras la propagación de esa mentira, más que en las cifras de sus propias declaraciones de la renta.

2) ¿Otro fenómeno reciente? La mitad de los nuevos congresistas no creen en la realidad del calentamiento global. No es que sólo no estén de acuerdo con la fuente o la severidad del problema. Simplemente no piensan que el mundo se esté calentando, a pesar de la evidencia ante sus ventanas.

3) Es probable que el nuevo Congreso trate de restaurar millones de dólares de financiamiento para un programa de estudios en las escuelas de “sólo abstinencia”, científicamente inexacto, extremadamente desastroso, en el cual se ha visto que difunden mentiras como “los condones no funcionan” y “el aborto causa cáncer”.

4) Los medios noticiosos han reproducido una afirmación insensatamente inflada y totalmente estrambótica de un blog indio de que el viaje al extranjero de Obama costó 200 millones de dólares diarios –y los espectadores se la han tragado. (En este caso, la Casa Blanca la desmintió directamente).

Lo que asusta es que este tipo de rumores tiene una manera de establecerse en la conciencia popular. Justo cuando la temporada electoral comenzaba a caldearse durante este año, Newsweek publicó una lista de “Cosas estúpidas que creen los estadounidenses”. Aunque algunas son locuras comunes y corrientes, una cantidad sorprendente son mentiras que fueron transmitidas a las y los estadounidenses por nuestros dirigentes de la extrema derecha. Esto demuestra que mentiras propagadas por los medios se arraigan fácilmente en la memoria colectiva si no se contrarrestan rápido y de forma segura.

La lista de Newsweek incluía las siguientes 12 estadísticas tomadas de sondeos y encuestas recientes y semirecientes. La primera mitad se relaciona directamente con la difusión de rumores por la derecha.

a) Casi un quinto de las los estadounidenses piensa que Obama es musulmán. Gracias, Fox news, por actuar como si fuera asunto de opinión, no un hecho.

b) Un 25% de las y los estadounidenses no creen en la teoría de la evolución de Darwin, y menos de 40% creen en ella. Hay que considerar el hecho de que varios de nuestros funcionarios recientemente elegidos, específicamente el recién elegido gobernador de Kansas Sam Brownback, comparten esa creencia.

c) Antes este año, casi un 40% de los estadounidenses todavía creían que la mentira apoyada por Sarah Palin sobre los “paneles de la muerte” estaba incluida en la reforma del sistema de salud.

d) Hace sólo unos pocos años, cerca de la mitad de las los estadounidenses todavía sospechaban una conexión entre Sadam Hussein y los ataques del 11-S, una mentira que fue reforzada por el propio Dick Cheney.

e) Aunque una buena cantidad de este desconocimiento demostrable mejora a medida que los encuestados son más jóvenes, todo no anda bien entre los de menos de 30 años. Una mayoría de “jóvenes estadounidenses” no pueden identificar Irak o Afganistán –los sitios en los que combaten y mueren sus pares– en un mapa.

f) Dos de cada cinco estadounidenses, a pesar de que la separación total de la Iglesia y del Estado es un fundamento de nuestra democracia, piensan que debería permitirse que los maestros dirijan las oraciones en las salas de clase. Por lo tanto parece que esos derechistas que claman para que se derribe el muro entre la iglesia y el Estado no son los únicos que ignoran sus principios constitucionales.

g) Muchos estadounidenses todavía creen en la brujería, percepción extrasensorial y otros fenómenos sobrenaturales. ¿Explica por qué Christine O’Donnell negó tan rápidamente sus “escarceos”?

h) Hablando de creencias religiosas anticuadas, hace cerca de una década, 20% de los estadounidenses todavía creían que el sol gira alrededor de la Tierra. Es una lástima, considerando que hasta el Vaticano dejó salir del atolladero a Galileo por tener razón.

i) Sólo cerca de la mitad de los estadounidenses se dan cuenta de que el judaísmo es la más antigua de las tres religiones monoteístas. Otros ejemplos de extremos malentendidos sobre la religión y la separación de la iglesia y del Estado se encuentran en la encuesta de Pew sobre el conocimiento religioso de los estadounidenses.

j) En 2006, más estadounidenses fueron capaces de nombrar a dos de los “siete enanitos” que a dos de los jueces de la Corte Suprema. Y eso fue antes de que aparecieran Kagan y Sotomayor. A decir verdad, es fácil recordar a Feliz y Dormilón.

k) Más estadounidenses pueden identificar a Los Tres Chiflados que a los tres poderes del Gobierno; ya saben, esos que se disputan por nuestro bienestar.

*Sarah Seltzer es escritora de RH Reality Check y escritora independiente. Este texto fue traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens.