
Desastre en el Golfo de México
Desde el pasado 20 de abril, el Golfo de México sufre el vertido de 5 mil barriles diarios de petróleo, el equivalente a 800 mil litros por día. La explosión de una plataforma de extracción de crudo, propiedad de la transnacional British Petroleum (BP), significó la muerte de 11 trabajadores y una herida abierta que desangra el medioambiente en una amplia región del Sur de los Estados Unidos, con muy probables consecuencias para las costas mexicanas.
El accidente ratifica también los terribles actos de complicidad y simbiosis del poder estadounidense con la voraz ambición capitalista. ¿Tendrán algún plantea al qué mudarse después que destruyen todo y no tenga cómo disfrutar su riqueza malhabida?. El desastre de BP dejó al descubierto que si se trata de dinero, las leyes estadounidenses, tan promocionadas a través de su maquinaria de dominación cultural, se hacen tan flexibles como quebrantables.
En primer término, BP eludió, con la correspondiente complicidad, varios de los trámites y permisología que debía tener para operar la plataforma Horizon Deepwater, donde ocurrió el desastre. En segundo lugar, las autoridades estadounidenses reconocen la escasa supervisión sobre las operaciones. En tercer término, las compañías involucradas (no es sólo BP) no asumen las responsabilidades por la tragedia. Aún cuando la gerencia de British Petroleum conocía de las fallas en la estructura mucho tiempo antes de la explosión.
El accidente no detuvo la orgía petrolera
El Gobierno de Estados Unidos canceló cinco concesiones de exploración petrolera en Alaska, utilizando como pretexto el desastre ecológico causado por el derrame de crudo en el Golfo de México.
Sin embargo, según denuncia el portal alternativo Democracy Now, luego del 20 de abril, fecha del accidente, el gobierno de Barack Obama, decidió aprobar unas 27 nuevas perforaciones en alta mar. A todos los proyectos, excepto a uno, se les otorgó la misma dispensa de revisión ambiental que la concedida a BP cuando se aprobó su emplazamiento de perforación. Luego del festín de concesiones, Washington cerró el chorro de permisos y el Departamento del Interior suspendió, por tiempo indefinido, las audiencias públicas acerca de la venta propuesta de concesiones para la exploración por gas y petróleo frente a las costas de Virginia. Sólo dejaron por fuera a los amigos que “llegaban tarde” a la fiesta.
El Centro para la Diversidad Biológica de Estados Unidos informó que el gobierno de Obama sigue eximiendo a las nuevas operaciones de perforación en alta mar de la revisión ambiental, a pesar del desastre del Golfo de México.
Curiosamente, George W. Bush dejó expirar en 2008, una legislación que restringía las concesiones de explotación de hidrocarburos costa-afuera. Como es de conocimiento público, los Bush tienen íntimos negocios con las grande compañía petroleras. El exmandatario estadounidense también fue artífice de promulgar la ley de energía en 2005, en la que se eliminó la obligatoriedad del uso de la válvula acústica, un instrumento que hubiese podido evitar el desastre de BP.
Halliburton, otra de las empresas asociadas con BP, en la plataforma siniestrada, es un emporio industrial, con ramificaciones en la industria militar, de energía y de servicios, favorecida y privilegiada durante la administración Bush. Junto a la compañía Transocean, Halliburton ha tratado de evadir cualquier responsabilidad en el accidente.
Halliburton es conocido como el ejército paralelo de Estados Unidos, directamente relacionada con la organización de grupos de mercenarios, que son contratados por Washington para ejecutar en las guerras, lo que no puede hacer públicamente el Ejército. No es para nada casual, que en el año 2005, fuese escogido como presidente de la corporación, nada más y nada menos, que a Dick Cheney, el vicepresidente de Bush.
El Golfo de México ha sido uno de los “hogares” seleccionado por Halliburton como plataforma de negocios. Por ello, es denunciada de ejecutar todo tipo de componendas, con la finalidad de ponerle la mano al petróleo del otro lado de la frontera, es decir, el crudo mexicano.
En el desastre del Golfo las responsabilidades se reparten así: BP, era arrendataria de la plataforma marítima Deepwater Horizon; Transocean, la propietaria de la plataforma; y Halliburton, la empresa que ejecutaba trabajos técnicos en el lugar.
El historial de BP
Las grandes transnacionales petroleras han estado ligadas históricamente al saqueo y la expoliación de los países del Sur. Golpes de Estados, desestabilización política e incluso invasiones, han sido ejecutados a partir de los intereses de estas empresas. Chevron, Texaco, BP, Exxon, Shell forman parte de los todopoderosos emporios petroleros transnacionales.
El antecedente más conocido del intervencionismo de BP está en Irán. Hace sesenta años, BP se llamaba Anglo-Iranian Oil Co. (AIOC, por sus siglas en inglés). Un gobierno iraní popular y progresista había pedido a la AIOC, un monopolio en su mayor parte de propiedad británica, que compartiera más de sus ganancias del petróleo iraní con el pueblo de Irán. La AIOC se negó, lo que provocó que Irán nacionalizara su industria petrolera. Esto no le cayó bien a Estados Unidos, por lo que la CIA organizó un golpe de Estado contra el Primer Ministro Mohammed Mossadegh. Luego de que fuera derrocado, la AIOC cambió su nombre a British Petroleum, recuperó gran parte de su monopolio y a los iraníes se les impuso la cruel dictadura del Shah de Irán, sembrando la semilla de la revolución iraní de 1979, la subsiguiente “crisis de los rehenes” y el conflicto político que atormenta a Irán hasta nuestros días.
En el año 2000, British Petroleum realizó cambió de imagen, pero de intereses. Pasó a llamarse BP. Presentaron un nuevo logo, asociado más a la naturaleza. Pero cambiar la fachada no significa cambiar la realidad. En 2005, una refinería de BP en Texas explotó, dejando un saldo de 15 muertos y 170 heridos. En 2006, un oleoducto de BP en Alaska derramó 200 mil barriles de crudo, provocando lo que la Agencia de Protección Ambiental denomina “el mayor derrame ocurrido en North Slope, [Alaska]”.
Precisamente, BP es la empresa que está desarrollando la exploración y explotación petrolera en zonas adyacentes a las Islas Malvinas, hecho que es cuestionado e impugnado internacionalmente por el gobierno argentino, que reivindica la soberanía de esos territorios, arrebatados por el colonialismo británico.
Según reveló un congresista estadounidense, British Petroleum (BP) conocía los problemas en el dispositivo para detener el flujo de petróleo antes de la explosión de la plataforma que inició el derrame de crudo en el Golfo de México. De acuerdo a lo informado a los periodistas por Bart Stupak, jefe del subcomité de Supervisión e Investigaciones de la Cámara de Representantes, el mecanismo diseñado para impedir explosiones (BOP) tenía una filtración en su sistema hidráulico y carecía de potencia para sellar el conducto de prospección. Y añadió que los investigadores del subcomité también determinaron que el dispositivo para impedir una explosión en la plataforma había sido modificado, lo que impidió ponerlo en funcionamiento.
Por su parte, el demócrata Henry Waxman señaló que BP informó al subcomité de Energía y Comercio de la Cámara de que se había detectado un fallo en una prueba de presión antes de la explosión. Esa prueba significaba que la presión estaba aumentando en el pozo, lo que indicaba una filtración de crudo o gas, que podía causar una explosión, señaló. Waxman expresó: “Sin embargo, las compañías no suspendieron las operaciones y ahora 11 trabajadores están muertos y el Golfo se enfrenta a una catástrofe ambiental”.
Un “Chernobyl” petrolero
El desastre originado a partir de la explosión de la plataforma de BP, podría no tener comparación en la historia de la explotación petrolera. Más de 400 especies de animales, entre ellas numerosas aves migratorias, peligran como consecuencia del derrame de petróleo por el accidente de una plataforma en el golfo de México.
Peligra la cadena ecológica, el sustento para miles de personas y las cuencas cercanas. Con el inicio de la temporada de huracanes, las corrientes marinas y el viento, podrían elevar la mancha de petróleo sobre las costas, incrementando el daño al ecosistema y a la humanidad.
Greenpeace alertó que la empresa British Petroleum (BP), responsable del derrame de petróleo en el Golfo de México, usa dispersantes para sumergir el crudo y así evitar que salga a la superficie, con lo que disimula la magnitud de la mancha. La mortandad de miles o millones de peces debido a la contaminación con crudo, significa también la muerte para miles de aves y así sucesivamente en la cadena alimenticia natural.
El antecedente en territorio estadounidenses más grave antes del accidente del Golfo de México, fue el desastre del buque petrolero Exxon Valdez, por el que 41 millones de litros de crudo se vertieron en el golfo de Prince William Sound, en Alaska. La cantidad es como puede observar infinitamente inferior a la derramada en el Golfo. En esa oportunidad el petróleo contaminó más de 1.931 kilómetros de costa, y acabó con la vida de centenares de miles de aves, peces y mamíferos marinos. 20 años después muchas de las especies no ha podido recuperarse.
Comparemos las cifras: con el accidente de Exxon Valdez se derramaron: 41 millones de litros de crudo; el desastre de BP la naturaleza se impacta con 800 mil litros diarios de petróleo, desde el pasado 20 de abril, es decir sólo en 10 días, la cifra de derrame duplica al de Exxon Valdez. Han pasado mucho más de 10 días y no sabemos si al cierre de nota, BP y sus socios lograran cerrar el grifo a corto plazo.
Comentarios
Esto solamente es un ejemplo, de lo que el capitalismo trae al mundo, esto tiene que pasar para que muchas personas se quieten la venda de los ojos, para que las pruebas muestren que solo el dinero y la gananacia es lo que importa al capitalismo aun aunque ponga en peligro la vida, que es el tesoro mas presiado que tenemos, es una gran perdida para la naturaleza que aun hoy en el siglo 21, todavia se cometan desatres de esta magnitud.