Mundo

09
Jun
2012

Este 8 de junio se cumplen once años de que un jurado parcializado de la ciudad norteamericana de Miami declarara culpables de todos los cargos imputados a los cinco antiterroristas cubanos.

Sin embargo la injusticia había comenzado desde el mismo momento de su detención el 12 de septiembre de 1998 cuando un operativo del Buró Federal de Investigaciones identificaba como espías a René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González y Gerardo Hernández.

A partir de ese momento los medios de prensa estadounidenses pagados por el gobierno desataron una hostil campaña contra los que denominaban, “agentes cubanos”, con el objetivo de crear un clima que garantizara la culpabilidad de los luchadores caribeños.

Amenazar a los abogados, promover el odio contra los acusados y el ambiente de temor entre los miembros del tribunal, persiguiendo al jurado dentro y fuera de la corte, fueron las acciones que durante meses desarrollaron periodistas del sur de la Florida quienes, años después, se comprobó habían aceptado decenas de miles de dólares del presupuesto federal para este trabajo.

Bajos estas circunstancias tuvo lugar el juicio, iniciado en noviembre del 2000 que concluyó siete meses después cuando en apenas tres jornadas de deliberación de unas pocas horas, el jurado emitió su veredicto y declaró culpables a los cinco, hecho que revelaba el carácter político del caso.

Ocho años después comenzó el proceso de resentencia para tres de los antiterroristas cubanos, a Fernando González de 19 años de privación de libertad se le modificó a 17 años más 9 meses en prisión; a Ramón Labañino se le redujo la cadena perpetua más 18 años a 30 años y a Antonio Guerrero de cadena perpetua más 10 años a 21 años más diez meses en prisión y 5 años de libertad supervisada.

Mientras que, las condenas de 15 años para René González y las dos cadenas perpetuas más 15 años de Gerardo Hernández fueron ratificadas.

Separados entre sí en prisiones de máxima seguridad alejadas unas de otras, los cinco han sido sometidos a duros castigos para tratar de quebrantar su integridad psíquica y física, entre ellos confinamientos en solitario en celdas de castigo por períodos de hasta 17 meses sin haber cometido falta alguna.

Unido a esto, innumerables violaciones, dilaciones del proceso apelativo, negativas sistemáticas para las visitas de familiares, obstaculización por parte de las autoridades norteamericanas en el trabajo de la defensa, han caracterizado también el caso de los cinco.

No obstante, frente a la injusticia y los intereses políticos, la solidaridad internacional crece y son hoy millones las personas que conocen la verdad de los antiterroristas y luchan por su regreso a la Isla.

A este movimiento internacional de creciente fuerza y decisiva proyección, agradeció recientemente Mirtha Rodríguez, madre de Antonio Guerrero.

Y mientras pasa el tiempo y aumenta el dolor; la voluntad, optimismo y firmeza de los cinco trasciende los barrotes de sus celdas para convertirse en ejemplo de quienes aspiran a vivir en un mundo mejor.

Fuente: Radio del Sur
 

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