18
Abr
2011

Son 200 años de nuestro grito inicial de emancipación:
grito que atraviesa el tiempo y sigue sonando
sin que se apague su aliento originario.
Hugo Chávez

La concepción del imperialismo se legitima a través a una estructura cultural que nos domina. Así como Bolívar develaba que nos dominaban más por la razón que por la fuerza, actualmente los paradigmas más fortalecidos del imperialismo pasan también por el imaginario cultural (transcultural) que nos han impuesto. Esta concepción, que los poderosos generan para el consumo de los oprimidos, no pretende más que sustituir los valores humanos básicos en función de las decisiones del capital cada vez más global (en todas sus dimensiones).

Nuestra Patria Grande, honra a sus próceres privilegiando la construcción del mundo que soñamos habitar y que exige deconstruir los fundamentos del capitalismo. El nuevo mapa geopolítico antepone la cultura de la vida, de la solidaridad, de la equidad en las relaciones humanas, a la cultura del capitalismo, de la muerte, de la injusticia, de la opresión. Tabula rasa resultante de la interpretación fundamentalista de los grandes intereses económicos que pueblan nuestro planeta.

La revolución bolivariana nuestra, que derrotó la postmodernidad, (sustento filosófico del neoliberalismo) inauguró un nuevo modelo de relaciones de desarrollo (sobre todo de nuestros países de América) basado en la cooperación en vez del de la competencia: el ALBA. En ésta nueva era, nos reinventamos, hacia la construcción de un nosotros, del sujeto histórico revolucionario, hacia una conciencia colectiva empática: Tú eres yo, yo soy otro tú.

Inventario Humano

“La enfermedad del siglo es una sed insaciable de riqueza”
Simón Rodríguez

La Revolución Bolivariana ha diluido en la cotidianidad proezas titánicas en la reversión de la traición que sufrió nuestra primera independencia. Es propicia la cita del Bicentenario para hacernos un inventario de construcción de Patria.

Nos vemos en el espejo de nuestros antepasados: hace doscientos años y hoy la tarea histórica es derrotar el sistema de explotación y construir una Patria de seres humanos libres, iguales en la que los derechos sean comunes a todos y no privilegios de pocos, es decir, la superación de la sociedad de clases.

Discurso y acción van de la mano en la construcción del Socialismo del siglo XXI: el poder popular es la base de una concepción ideológica que se materializa todos los días en las grandes y pequeñas cosas.

 

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