Hernández, junto a Wendy Olivos, Maiquel Torcatt, Francisco Batista y Ángel Corao, salieron a las calles ese día por su cuenta y a riesgo propio a documentar gráficamente el desvío de la marcha opositora hacia el Palacio de Miraflores, poniendo en peligro su propia vida.
Recorriendo El Calvario, la Av. Baralt, Llaguno, la Urdaneta y El Silencio, Hernández registró la llegada de la marcha opositora a El Silencio, los intentos de un grupo de la Policía Metropolitana en evitar que la marcha subiera por El Calvario, pero luego cedieron y permitieron el paso de la manifestación, liderada por un Carlos Molina Tamayo y un Guaicaipuro Lameda exacerbados. Finalmente, un pequeño piquete de la Gn logró evitar que miles de opositores y miles de chavistas se enfrentaran, conteniendo a ambos grupos.
En la Baralt, la situación fue distinta. Efectivos de la GN estuvieron sentados, sin intervenir, mientras la PM actuaba y arremetía contra los bolivarianos. Finalmente, el propio Hernández fue herido.