Ciencia y Tecnología

30
Jun
2016

¿La muerte simboliza realmente el final de nuestra existencia? Revelamos las conclusiones de este interesante estudio.

¿La muerte es el fin? Y no, no hablamos de zombis, sino de genes. Un nuevo estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Washington, en Seattle (EE.UU.) lo pone en duda, revelando que hay genes que permanecen activos días después de producirse la muerte.

El experimento, llevado a cabo con animales de laboratorio, evidencia que esta actividad post-mortem de los genes podría ayudar a mejorar las técnicas de preservación de órganos donados para trasplantes y a encontrar métodos más precisos para, por ejemplo, determinar en qué momento murió la víctima de un asesinato.

“El hallazgo ayudará a determinar mejor en qué momento exacto fue asesinada una persona”

Para ello, los científicos desarrollaron un nuevo método para calibrar las mediciones de actividad genética en muestras postmortem. “Es un experimento curioso ver lo que pasa cuando uno muere”, explica el microbiólogo Peter Noble, líder del estudio en la revista BioRxiv.

Así, identificaron sistemáticamente más de 1.000 genes, observando cuáles de estos genes estaban aún funcionando en tejidos de ratones y de peces cebra recientemente fallecidos. El seguimiento de la actividad génica se llevó a cabo durante dos días en el caso de los roedores y de cuatro días en el caso de los peces.

“Conseguir información de la vida estudiando la muerte”

Los expertos esperaban que, tras la muerte, todos los genes se fueran apagando poco a poco. Sin embargo, vieron que en lugar de suceder esto, centenares de genes comenzaban a intensificarse. La mayoría de estos genes no-muertos aumentaron su actividad en las primeras 24 horas tras la hora de la muerte para comenzar a disminuir y apagarse del todo hasta incluso cuatro días después del deceso (en el caso de los peces cebra).

¿De qué genes se trata?

Muchos de ellos son beneficiosos en situaciones de emergencia pues realizan tareas como estimular la inflamación, disparar el sistema inmunológico o contrarrestar el estrés. Estos genes que despiertan tras la muerte ayudan a esculpir el embrión y no son necesarios tras el nacimiento del niño. Entonces, ¿por qué se activan? Los investigadores creen que porque las condiciones celulares de los cadáveres recién fallecidos se asemejan a las de los embriones.

“Este es un estudio raro. Es importante entender lo que ocurre con los órganos después de que una persona muere, sobre todo si vamos a trasplantarla. El estudio podría ser utilizado como una herramienta de diagnóstico para predecir la calidad de un trasplante”, afirma Ashim Malhotra, farmacólogo molecular que no participó en el estudio.

Muy Interesante

 

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