Ciencia y Tecnología

04
Dic
2011

Estos animales invertebrados les están ayudando a los científicos a entender los efectos de la ingravidez y de los altos niveles de radiación que se experimentan en el espacio

Los gusanos sobrevivieron a su primera misión espacial en un medio líquido. El resultado, publicado en una de las revistas de la Royal Society (Real Sociedad) británica, indica que se pueden establecer colonias de gusanos en las estaciones espaciales sin necesidad de que los investigadores las cuiden.

Estos animales invertebrados les están ayudando a los científicos a entender los efectos de la ingravidez y de los altos niveles de radiación que se experimentan en el espacio.

Las lecciones aprendidas podrían algún día ayudarles a los seres humanos a explorar el sistema solar.

En 2001 Stephen Hawking dijo en una entrevista: “No creo que la raza humana sobreviva a los próximos 1.000 años, a menos que se extienda hacia el espacio. Hay demasiados accidentes que le pueden ocurrir a la vida en un solo planeta. Pero soy optimista. Vamos a llegar a las estrellas”.

Sin embargo, no es fácil deambular por el espacio. Primero los seres humanos deben aprender a impulsarse al espacio de manera segura y a bajo costo, además de regularmente, y una vez allí deben adaptarse a los altos niveles de radiación y a la ingravidez.

En preparación para un vuelo espacial más largo, los científicos han diseñado protectores para desviar las partículas energéticas perjudiciales, y continúan estudiando los efectos dañinos de la ingravidez en los astronautas.

Los estudios sobre la gravedad se han centrado principalmente en un grupo de músculos -conocidos como músculos antigravedad- que parecen deteriorarse sin la fuerza gravitacional de la Tierra. Sin embargo, hay cierta evidencia de que existe un debilitamiento en todos los músculos de los astronautas, incluido el corazón.

La falta de gravedad no sólo hace que los animales usen menos sus músculos, sino que también provoca cambios en las reacciones químicas dentro de las células musculares, explica Nathaniel Szewczyk, de la Universidad de Nottingham, autor principal del nuevo estudio, publicado en la revista de la Royal Society Interface.

Szewczyk y su equipo observaron los efectos de la ingravidez en los músculos de la especie de gusanos Caenorhabditis elegans, muy estudiada por la ciencia.

Estos animales multicelulares comparten muchos genes con los humanos y por lo tanto pueden serles de ayuda a los científicos para medir el impacto a largo plazo de los vuelos espaciales profundos sobre la vida humana.

La reciente misión observó cómo los gusanos regresaron a la Tierra en el transbordador espacial Discovery después de seis meses en órbita. Fue el tiempo más largo en que los gusanos hayan sobrevivido, según el científico.

Fuente: Correo del Orinoco
 

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