Ciencia y Tecnología

27
Ene
2015

El investigador de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) Erik Aguirre Gallego ha presentado en su tesis doctoral las simulaciones del efecto que los campos electromagnéticos tienen sobre el cuerpo humano. Junto a otros científicos, ha presentado parte de los resultados en Sensors y otras revistas científicas.

En concreto, el equipo ha desarrollado un modelo que permite caracterizar los diferentes fenómenos que se dan en la propagación de determinadas ondas electromagnéticas, además de discernir si se sobrepasan o no niveles que podrían ser nocivos para la salud.

“Entorno a estas radiaciones se ha generado gran controversia en los últimos años, al ser consideradas perjudiciales por una parte de la población –señala–. Por eso, queríamos conocer cuál era su efecto en los tejidos del cuerpo humano y comprobar que no sobrepasaban los límites establecidos por los diferentes organismos legislativos y entidades encargadas de publicar recomendaciones de exposición máxima”.

El trabajo se ha centrado en la dosimetría de radiaciones no-ionizantes, ámbito de la ciencia que establece la relación entre el campo electromagnético distribuido por el espacio y los campos inducidos en los tejidos biológicos.

El método de simulación utilizado parte de una herramienta desarrollada por la UPNA y denominada Trazado de Rayos 3D, que cuenta con el respaldo de diferentes publicaciones en revistas internacionales. Como el objeto de estudio era el cuerpo humano y sus tejidos biológicos, se desarrolló un modelo de cuerpo humano en 3D compatible con la técnica de simulación seleccionada.

Según explica Erik Aguirre, “el modelo de cuerpo humano utilizado, dentro de las limitaciones que ofrece el código de trazado de rayos, pretende ser anatómicamente exacto. Además, se han tenido en cuenta las características de todos los tejidos que forman nuestro cuerpo, con el fin de que los resultados de la simulación sean lo más precisos posibles. También hemos dotado al modelo de diferentes posturas para adecuarlo a la morfología de los escenarios”.

En cuanto a los escenarios, se han utilizado tanto de interior (laboratorios de la universidad) como externos más complejos, por ejemplo, coches y aviones. En estos entornos se hacen las simulaciones y las medidas dosimétricas, de modo que se puede comparar los datos teóricos obtenidos y los reales, testear el buen funcionamiento de la herramienta de simulación y calibrarla correctamente.

“Todos los escenarios son reales y en la mayoría de los casos se han hecho medidas para comprobar los resultados teóricos. La única excepción fueron los aviones, ya que a pesar de ser dos modelos que existen (Airbus A320 y A380) no pudimos tener acceso a ninguno para hacer las medidas”, dice el investigador.

A partir del trabajo “se demuestra la necesidad de usar técnicas de simulación para llevar a cabo estimaciones dosimétricas, además del gran potencial que la herramienta ha mostrado al arrojar resultados precisos en entornos grandes y complejos”. Respecto al estudio dosimétrico como tal, “en condiciones normales, los sistemas de radiocomunicación no generan valores por encima del límite recomendado por los diferentes organismos de regulación”, concluye Erik Aguirre.

Fuente: Agencia Sinc
 

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