Cultura

11
May
2015

Miles de indígenas canadienses que fueron incluidos en programas estatales de adopción denuncian que el Gobierno cometió serias irregularidades. Además ven estos procesos como un intento de erradicar su cultura ancestral. Hay estimaciones de que el Gobierno de Canadá robó a casi 20.000 bebés indígenas durante las décadas de los 60, 70 y 80. Ahora las víctimas han regresado a sus pueblos y luchan por obtener justicia.

Wayne Snowgrove es uno de aquellos niños. Tiene un pasaporte estadounidense pero su corazón tiene otros orígenes. Wayne nació en una reserva india en Canadá y a las pocas horas de nacer las autoridades de ese país lo separaron de su madre, aún inconsciente, para incluirlo en un programa lucrativo de adopción destinado, en su mayoría, a receptores en Estados Unidos.

“El Gobierno de Canadá me robó del lecho de mi madre, me quitó mi hogar y me llevó a cientos de kilómetros hasta un orfanato público y todo ello sin el conocimiento ni el consentimiento de mi madre biológica… Simplemente fueron al hospital y me robaron mientras mi madre estaba en coma durante 31 días, cuando despertó yo ya no estaba allí”, cuenta Wayne.

Wayne fue adoptado por una familia blanca, alejado de su gente y su cultura, tuvo una infancia difícil, marcada por los problemas de adaptación.

“Fue muy duro para mí, porque crecí en los años 70 en un entorno blanco donde no habían adopciones raciales. Me veía diferente y me sentía diferente. Intenté asimilarlo todo, pero como niño fue muy difícil… hay muchas diferencias, sobre todo el color de mi piel”, afirma.

Sin embargo el caso de Wayne no es, ni mucho menos, una excepción. Durante tres décadas el Gobierno canadiense llevó a cabo una política de adopciones que se basaba en reubicar a niños aborígenes en comunidades blancas.

“Las adopciones se llevaron a cabo en secreto, tras puertas cerradas. Los niños fueron llevados muy lejos de sus hogares, repartidos por todos los Estados Unidos, pero también a sitios tan lejanos como Nueva Zelanda o el Reino Unido. La pregunta es ¿cómo es posible que un número tan enorme de niños aborígenes fueran extraídos de su tierra y nadie hiciera preguntas?” reflexiona el activista Collen Cardinal.

Ahora esas preguntas las están haciendo miles de esos niños que poco a poco se han organizado e incluso han demandado al Gobierno canadiense.

Se estima que entre 1960 y 1980 hasta 20.000 menores aborígenes fueron dados en adopción como parte de este programa. Tanto es así que el fenómeno recibió el nombre de ’sixties scoop’ o ‘extracción de los sesenta’.

Para muchos esta política llevada a cabo por el Gobierno responde a un enfoque racista e imperialista.

La activista destaca: ‘La extracción de los 60′ se basa en la fundación de Canadá y en su racismo sistemático. Estas políticas afectaron a miles de niños indígenas que ahora están en la treintena, cuarentena o cincuentena.

Wayne cuenta como el Gobierno intentó acabar con la cultura indígena, privándola de un futuro propio y cortando el desarrollo de sus nuevas generaciones.

“‘La extracción de los sesenta’ fue una manera de intentar destrozar mi cultura y mi herencia y qué mejor manera de hacerlo que robar a los bebés de nuestros pueblos”, destaca Wayne.

Sin embargo, esta política de separación no ha podido acabar con la herencia indígena. Ahora cientos de esos menores, como Wayne, han vuelto a sus reservas y luchan por recuperar y proteger su cultura ancestral. Además le exigen al Gobierno de Canadá que pida perdón por robarles la infancia, unas palabras que siguen esperando…

RT

 

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