Cultura

16
Ene
2015

El Joropo con su música identifica plenamente al venezolano. Su origen proviene del Fandango español y la música melismática (un grupo de notas cantadas sobre una misma sílaba) árabe.

Según el musicólogo e investigador de la música venezolana y caribeña, Rafael Salazar, “grandes estudiosos de la musicología, como Alejo Carpentier, consideran que el fandango es una danza fecundatoria negro-africana, proveniente de la Guinea, que llegó a Las Antillas a partir de la dispersión de los esclavos traídos por la fuerza a América para las rudas tareas de la agricultura y la minería”.

El Fandango tomó fuerza en la península ibérica gracias a los viajes de los conquistadores, quienes lo llevaron de un lado a otro con sus variantes y fusiones afroamericanas y campesinas.

En el año 1640 el Consejo de Castilla prohibió el Fandango y a otras danzas calificándolas de “indianas amulatadas”. Nuestro Joropo encierra en el fandango su origen afroamericano con pequeños aportes indígenas. Los primeros fandangos llegaron a Caracas a principios del siglo XVII, se tocaban en las veladas de los grandes cacaos en las haciendas capitalinas y fueron ejecutados con instrumentos como: la bandurria, el cuatro, el clavecín y la bandola.

Musicólogo e investigador de la música venezolana y caribeña, Rafael Salazar

Los campesinos venezolanos – negros y mulatos – escucharon los fandangos en las fiestas organizadas por los mantuanos y aprendieron la música, imprimiendo la fuerza rítmica del negro con los bordones de un arpa rústica hecha de bambú y en las maracas se identifica la huella indígena.

El 10 de abril de 1749 el Real Consulado español con apoyo de la Iglesia Católica sancionó este tipo de danza porque, en su opinión, generaba Lazo de sexo por los contactos de las manos y los extremosos movimientos propios del baile. Se estableció dos años de cárcel para los ejecutores y dos meses para los mirones.

Con el tiempo, el Joropo se convirtió en un ritmo popular y en cada área cultural el pueblo le incorporó sus propias figuras.“El Joropo al haber sido asimilado por el pueblo, puede considerarse un sentimiento nacional, que posee tantas variantes musicales y dancísticas según las condiciones culturales de cada región del país”, indicó Salazar.

Joropo Llanero

El trabajo en el campo que incluye el arreo de vacas y la doma de caballos, le dieron un toque recio al Joropo Llanero con su baile y canto de porfía o competición (donde uno o más copleros se alternan estableciendo un reto improvisado a través del verso).

Sus orígenes en Venezuela son de los estados Apure, Guárico, Cojedes, Barinas y Portuguesa, y se caracteriza por tocarse con arpas de cuerdas de nylon, cuatro (ambos de origen europeo) y maracas (aporte indígena). En algunos casos se sustituye el arpa por la bandola llanera.

El Joropo del Llano cuenta con más de treinta variantes, en la que destacan, el zumba que zumba, seis por derecho, quirpa , gabán, gavilán, San Rafael, guacharaca y periquera. Las figuras de baile que se acentúan en estas zonas del país son: el valsiao, toriao, escobillao y el zapatiao.

Joropo Central o Tuyero

Se interpreta en Caracas, Vargas, Miranda, Aragua y Guárico, y se ejecuta con arpa de cuerdas de metal y con maracas. En algunas oportunidades se sustituye el arpa por la bandola de ocho cuerdas.

El Joropo Tuyero se diferencia de los otros joropos por poseer figuras de baile más elegantes y reposadas en concordancia con un arpa más melódica de sonidos metálicos y agudos. Para bailarlo se acostumbra aplanar bien el piso para no levantar polvo y los bailarines se desplacen mejor.

Joropo Centro – Occidental

Es original de Falcón, Lara y Yaracuy y se caracteriza por el golpe y seis figuriao, ambas figuras heredadas del Tamunangue, y su expresión se acopla con el valsiao.

En esta región se lleva a cabo el golpe larense que se ejecuta con instrumentos de cuerda, tales como: el cuatro, cinco y seis larenses, acompañados por la tambora golpera y maracas. Los cantos que acompañan al golpe son a dúo y alternados en coros.

Joropo Oriental

En el estado Nueva Esparta y la Costa Oriental, se baila el golpe y estribillo, se ejecuta en 6 x 8. La dinámica de baile consiste en que las parejas se deben tomar de la mano marcando con los pies un escobillao que adquiere fuerzas combinando medias vueltas y vueltas enteras.

En los estados Sucre, Monagas y Delta Amacuro predomina la variante del Joropo denominada la guacharaca que se basa en dos periodos armónicos, el primero que inicia con la cadencia clásica andaluza y culmina con la revuelta del sanrafael llanero. El Joropo Oriental se interpreta con instrumentos, como la guitarra y el bandolín, el cuatro y, en algunos casos el acordeón y la cureta (tipo de acordeón pequeño).

Joropo de Guayana

Es original de los estados Bolívar y Amazonas, se caracteriza por tener diversas variantes de esta forma musical, tales como el estribillo cotorreado, la jota, el golpe patricio, el manzanares, el sanrafael y el seis guayanés que presenta mayor complejidad ya que está emparentado con el golpe tuyero y el seis llanero.

Joropo Andino o Caracoleado

Es original del estado Mérida, se sustituye el arpa y la bandola por el violín. El Joropo Andino también es conocido como caracoleado por su forma dancística que asemeja a un caracol, debido a que sus exponentes lo bailan zapateando por todo el salón en forma de espiral.

El joropo Caracoleado comienza con el reto que hace el bailarín más desenvuelto de la localidad a los demás exponentes, quienes se incorporan con su pareja uno detrás de otro formando una fila que al ritmo de la música y su zapateo buscan el centro del salón para enroscarse y desenroscarse. Actualmente esta forma de baile es difundida por el Grupo Folklórico San Rafael del Páramo.

Fusiones del Joropo

“Toda música folklórica es producto de múltiples fusiones. Lo importante es que esas fusiones provengan de un desarrollo propio de los pueblos y que adquieran carácter regional. Si un músico en particular quiere realizar nuevas fusiones, tiene que partir del conocimiento de los orígenes de la música y de la danza para que esa fusión sea válida”.

Para el músico y cantautor de joropo llanero, de 25 años de trayectoria musical, Gino González, se debe estar atento a estas fusiones ya que considera que sus letras no son representativas de la verdadera cultura venezolana y presenta valores que modifican de manera negativa la percepción del venezolano en su cultura tradicional.

“Ahora hay mucha canción buena y mucha canción mala, hay muchos músicos que están haciendo música alienante porque es lo que creen que vende. Yo para componer me inspiro en el paisaje del campo y en las verdaderas cosas que son representativas en la vida del campesino venezolano. Yo hago música con contenido consciente, yo busco que la música descifre elementos alienantes de la vida”.

Venezuela necesita de un pueblo que no se deje manipular por culturas foráneas y que apoye su música y tradición con verdadero sentido de pertenencia y amor por la patria. “Apropiarnos de nuestra música es apropiarnos de nuestra identidad para ser un pueblo libre e invencible”, subrayó el musicólogo e investigador venezolano, Rafael Salazar.

Fuente: Suena a Venezuela
 

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