Cultura

16
Ene
2015

El próximo 18 de enero será el aniversario 148 del natalicio del padre del modernismo, el poeta Rubén Darío.

Nicaragüenses desarrollarán desde hoy y hasta el 18 de enero una jornada conmemorativa por el aniversario 148 del natalicio del poeta Rubén Darío, también conocido como Príncipe de las Letras Castellanas.

La Asamblea Nacional dedicó una sesión especial al autor de Azul, a la que asistieron destacados intelectuales, miembros de la Academia Nicaragüense de la Lengua y de Geografía e Historia.

Mientras que el Instituto Nicaragüense de Cultura (ICN) efectuará concursos, maratones poéticos, conciertos, veladas, torneos de ajedrez y juegos tradicionales, en honor al también nombrado Poeta niño.

Rubén Darío destacó por sus obras Azul (1888), Prosas Profanas (1896) y Cantos de vida y esperanza (1905), con los que lideró numerosos movimientos culturales en Latinoamérica y Europa hasta su fallecimiento, ocurrido en León, al sureste de Nicaragua, en 1916.

Te invitamos a leer uno de los poemas de Rubén Darío, titulado:

A Colón

¡Desgraciado Almirante! Tu pobre América,

tu india virgen y hermosa de sangre cálida,

la perla de tus sueños, es una histérica

de convulsivos nervios y frente pálida.

Un desastroso espíritu posee tu tierra:

donde la tribu unida blandió sus mazas,

hoy se enciende entre hermanos perpetua guerra,

se hieren y destrozan las mismas razas.

Al ídolo de piedra reemplaza ahora

el ídolo de carne que se entroniza,

y cada día alumbra la blanca aurora

en los campos fraternos sangre y ceniza.

Desdeñando a los reyes nos dimos leyes

al son de los cañones y los clarines,

y hoy al favor siniestro de negros reyes

fraternizan los Judas con los Caínes.

Bebiendo la esparcida savia francesa

con nuestra boca indígena semiespañola,

día a día cantamos la Marsellesa

para acabar danzando la Carmañola.

Las ambiciones pérfidas no tienen diques,

soñadas libertades yacen deshechas.

¡Eso no hicieron nunca nuestros caciques,

a quienes las montañas daban las flechas! .

Ellos eran soberbios, leales y francos,

ceñidas las cabezas de raras plumas;

¡ojalá hubieran sido los hombres blancos

como los Atahualpas y Moctezumas!

Cuando en vientres de América cayó semilla

de la raza de hierro que fue de España,

mezcló su fuerza heroica la gran Castilla

con la fuerza del indio de la montaña.

¡Pluguiera a Dios las aguas antes intactas

no reflejaran nunca las blancas velas;

ni vieran las estrellas estupefactas

arribar a la orilla tus carabelas!

Libre como las águilas, vieran los montes

pasar los aborígenes por los boscajes,

persiguiendo los pumas y los bisontes

con el dardo certero de sus carcajes.

Que más valiera el jefe rudo y bizarro

que el soldado que en fango sus glorias finca,

que ha hecho gemir al zipa bajo su carro

o temblar las heladas momias del Inca.

La cruz que nos llevaste padece mengua;

y tras encanalladas revoluciones,

la canalla escritora mancha la lengua

que escribieron Cervantes y Calderones.

Cristo va por las calles flaco y enclenque,

Barrabás tiene esclavos y charreteras,

y en las tierras de Chibcha, Cuzco y Palenque

han visto engalonadas a las panteras.

Duelos, espantos, guerras, fiebre constante

en nuestra senda ha puesto la suerte triste:

¡Cristóforo Colombo, pobre Almirante,

ruega a Dios por el mundo que descubriste!

Fuente: TeleSUR
 

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