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De paseo por los 200 metros, pudiera decirse, el astro jamaicano Usain Bolt se acercó más a la leyenda, al clasificar para la final en una prueba en la que su compatriota Yohan Blake volvió a enviar avisos.
Sólo que si había un vestigio de duda respecto al estado físico de Bolt, sus categóricos 9,63 segundos en los 100 metros fulminaron a escépticos y creadores de fantasmas. Esta noche marcó 20,18 en los 200, discreto y por debajo de la marca de Blake de 20,01.
Sin embargo, se le vio relajado, sin presión, a tal punto que su más cercano perseguidor fue el surafricano Anaso Jobodwana con 20,27. “Me siento bien, espero hacerlo mejor para revalidar el título en los 200“, indicó en breves palabras con la prensa.
Blake se manifestó más cauteloso en esta ocasión. Parece haber aprendido la lección que con la bestia negra no se juega. “Bolt es un ejemplo para el atletismo de Jamaica; mi sueño es llegar un día a sus proezas“, admitió.
Con una arrancada lenta, el monarca europeo y figura de Francia en la prueba, Christophe Lemaitre, levantó en los metros finales y apenas quedó tercero (20,03), detrás de Blake y el estadounidense Wallace Spearmon (20,02), las cotas de mayor rango en la velada.
El ecuatoriano Alex Quiñonez consiguió in extremis el boleto que lo ubica entre los ocho grandes de los 200 del mundo, una actuación ya de hecho histórica. Marcó 20,27, una centésima menos que en la ronda eliminatoria.
La final será mañana y aunque el margen a las dudas es posible, parafraseando el nombre de una conocida serie de televisión, “Everybody loves Bolt“, o lo que es lo mismo, Bolt, con sus siete millones de seguidores en Facebook, goza de todo el afecto y apoyo.
Fuente: Prensa Latina










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