Economía

18
Feb
2011

Hace 28 años, el 18 de febrero de 1983, el entonces gobierno del presidente Luis Herrera Campins decidió decretar un control de cambio. Después de 20 años de una cotización fija de 4,30 bolívares por dólar pasó a 7,50 bolívares. Fue un Viernes Negro para la historia económica de Venezuela del que todavía no se ha podido zafar el país.

“El presidente Chávez llevó la paridad del dólar a 4,30 bolívares, como estaba antes del Viernes Negro, después de rozar casi los tres mil bolívares por dólar, para lo cual se tuvo que aplicar el control de cambio”, recordó la diputada suplente por Miranda y ex integrante de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, Iroshima Bravo.

Acotó que la medida se tomó por circunstancias distintas, aunque el petróleo fue el factor determinante tanto en los ochenta como en el año 2003, cuando un golpe de estado como antesala y el paro petrolero de diciembre de 2002, llevó al Ejecutivo a tomar la decisión.

El ambiente de conspiración creado por la contrarrevolución después de paro petrolero, mediante el sabotaje realizado por los sectores económicos, a través del desabastecimiento y la especulación, la desobediencia tributaria y la fuga de capitales para desestabilizar al Gobierno, conformaron un ambiente insostenible que llevó a la Revolución Bolivariana a tomar la decisión de decretar un control de cambio, reflexionó la parlamentaria.

Bravo participó en las dos reformas realizadas a la Ley de Ilícito Cambiarios y en la formulación de las leyes financieras para restablecer la confianza en el sistema bancario, combatir la especulación, enrumbar la intermediación crediticia hacia actividades productivas y proteger las reservas internacionales que están, “como nunca antes, alrededor de los 30 mil millones de dólares”.

“Con el control de cambio aplicado en 2003 las reservas internacionales pasaron de 13.898 millones de dólares ese año hasta 24.786 millones de dólares en 2005, se incrementaron 78% gracias al adecuado manejo de la política cambiaria por el Banco Central de Venezuela (BCV) y la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi)”, enfatizó la experta en derecho tributario.

REPASAR LOS HECHOS

No se puede soslayar la historia y le parece pertinente recordar los acontecimientos pasados para analizar los hechos presentes. “En el primer Gobierno de Carlos Andrés Pérez se despilfarraron los enormes ingresos en divisas, provenientes del boom petrolero de esa época. Al caer vertiginosamente los precios del crudo a finales de los setenta y principio de los ochenta, su sucesor en la alternabilidad puntofijista, Luis Herrera Campins, no aplicó las medidas que debían aplicarse y vino el colapso del Viernes Negro”, reseñó Bravo.

La Cuarta República llevó a la Nación a las puertas de un estado de insolvencia e imposibilidad de cancelar la deuda externa vencida. Eso pasó en 1983 y en el gobierno adeco de Jaime Lusinchi en 1988, con un Régimen de Cambio Diferencial (Recadi) marcado por la corrupción y el mal manejo de la asignación de divisas.

“El presidente del BCV, Leopoldo Díaz Bruzual, y el ministro de Hacienda, Arturo Sosa, cuando el gobierno copeyano de Luis Herrera, tuvieron que viajar a Europa con la finalidad de buscar recursos para poder pagar la cuota de deuda externa vencida. El presidente Chávez marca un hito, es el único gobierno que paga la totalidad de la deuda contraída por la Cuarta República con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial por 3.300 millones de dólares en el año 2007, cinco años antes de que se venciera y, por si fuera poco, el país se ahorró intereses por 8 millones de dólares”.

Bravo aseguró que aunque el país no pudo eludir la aplicación de control de cambio, el manejo de la política petrolera es diametralmente diferente. Mientras los ingresos petroleros pasaron de 19,3 millardos en 1981 a casi 13,5 millardos en 1983 (una caída de 30%), a pesar del sabotaje petrolero, el Gobierno Bolivariano mantuvo las reservas internacionales y la deuda externa en volúmenes manejables, con una inversión en importantes obras de infraestructura.

Consideró importante recordar que con la reforma de la Ley del Banco Central de Venezuela, se ha impulsado la coordinación y el trabajo conjunto entre el ente emisor y el Ejecutivo Nacional. Al repasar los hechos del Viernes Negro, Bravo se encontró con las divergencias que hubo entre el organismo y el Gobierno.

Producto de las diferencias, el mercado cambiario estuvo cerrado por una semana, hasta que se logró un acuerdo. “El Gobierno del presidente Chávez ha eliminado estas trabas y mantiene un adecuado funcionamiento de Cadivi. Se han sancionado a las personas que han infringido las leyes y protegido las reservas internacionales”, especificó.

Bravo considera que el control de cambio debe mantenerse, para preservar la estabilidad de las reservas internacionales.

Fuente: Correo del Orinoco

 

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