Mundo

14
Ene
2016

¿Hasta qué punto le serviría su potencial tecnológico al Ejército estadounidense en caso de entrar en conflicto contra ejércitos modernos, como el chino o el ruso?

El Ejército de Estados Unidos ha gozado en las últimas décadas del beneficio táctico de combatir a enemigos incapaces de contraponerse a su poderío tecnológico. El uso de armas modernas contra fuerzas relativamente anticuadas se tradujo en éxitos en los campos de batalla, en particular en campañas contra los talibanes en Afganistán, recuerda la revista estadounidense The National Interest.

La confianza de los uniformados nacionales en la fiabilidad y precisión de la tecnología de combate no fue motivo de preocupación para el mando militar del país durante los conflictos más recientes o en curso. Sin embargo, frente a Rusia y China, este “beneficio masivo de la tecnología estadounidense quedaría limitado en caso de conflicto”, apunta Aaron Picozzi, autor del artículo.

“Incluso existen ciertas tecnologías en las que Estados Unidos ha confiado que podrían ser contrarrestadas, igualadas, o incluso inutilizadas por los ejércitos modernizados de China o Rusia”, apunta.

Al confiar en la comunicación por satélite y los sistemas de posicionamiento global (GPS), el Ejército estadounidense se ha acostumbrado a contar con una ventaja decisiva en su conocimiento del teatro de operaciones. Precisamente por esa razón, una simple pérdida de credibilidad o de fiabilidad en relación a estos sistemas haría que los soldados no fueran capaces de actuar, subraya el artículo.

“A medida que la brecha tecnológica entre Estados Unidos y otros países militarmente fuertes siga reduciéndose, los militares tendrán que depender cada vez más de sus habilidades “arcaicas”

‘Ser dueño de la noche’, es decir, la capacidad del Ejército de Estados Unidos de operar en la oscuridad gracias a los dispositivos de visión nocturna y térmica dejarían de ser ventajoso, porque en este campo sus potenciales enemigos son igual de avanzados y están bien financiados, indica Picozzi.

“Los enfrentamientos con ejércitos modernos también reducirán la ventaja de integración digital. Las comunicaciones seguras con soldados sobre el terreno únicamente tienen valor cuando se garantiza esta seguridad, ya que, de lo contrario, el peso, la complejidad y la falta de fiabilidad dejarían los actuales equipos de comunicaciones casi obsoletos”, sugiere el analista.

En condiciones de posible pérdida de comunicación vía digital o satélite o corte de GPS, la Marina de Estados Unidos no estaría preparada para volver a usar la navegación astronómica, o sea, la navegación basada en mediciones de la hora y de la posición del Sol, de la Luna y las estrellas. Estas habilidades rudimentarias son perecederas y no han sido invocadas en años.

“Los soldados tienen que disparar, moverse y comunicarse sin importar cuáles sean las circunstancias”, recuerda Picozzi. A medida que la brecha tecnológica entre Estados Unidos y otros países militarmente fuertes siga reduciéndose, los militares tendrán que depender cada vez más de sus habilidades “arcaicas”, concluye ‘The National Interest’.

RT

 

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