Mundo

19
May
2015

Un país de Oriente Medio quiere hacerse con una bomba atómica. Y no es Irán, sino Arabia Saudita, que según la prensa británica quiere reforzar su seguridad nacional frente a Irán, lo que pone en entredicho el acuerdo clave de no proliferación de armas nucleares.

Alarmados por las posibles consecuencias del pacto entre Irán y las potencias occidentales, que prevé la eliminación de las sanciones impuestas sobre la nación chiíta, los saudíes se sienten amenazados por el posible afianzamiento de Irán en la región.

La principal causa de preocupación de los países árabes y de Israel es la cláusula en el acuerdo entre Irán y los países occidentales, que permite al país persa mantener 5000 centrífugas, y el programa de investigación y desarrollo. De tal manera, temen los saudíes, Irán seguiría enriqueciendo uranio consiguiendo eventualmente un arma nuclear (hecho que Irán siempre negó), lo que provoca a los demás países de la región seguir la misma pauta.

Según la inteligencia de EE.UU. las armas nucleares están a “plena disposición” de los saudíes, dadas sus estrechas relaciones con Pakistán, que durante años recibió financiación para su programa nuclear por parte de Arabia Saudita. Riad apoyaba a su aliado asiático a cambio de contar con sus armas nucleares en caso de una agresión iraní, comenta al portal Vzglyad Aleksandr Ignatenco, presidente del Instituto de religión y política de Moscú. Pero la reciente negativa de Pakistán de sumarse a la campaña aérea contra Yemen puso en tela de juicio las estrechas relaciones entre las dos naciones, comenta el politólogo.

“Es el camino que hace poco intentó emprender Muamar Gadafi al comprar parte de la tecnología nuclear de Pakistán. Todos sabemos cómo acabó el antiguo presidente de Libia. Por lo tanto, los saudíes deben seguir este camino hasta el fin o no contemplarlo en absoluto”

Actualmente, los saudíes estarían buscando a un socio que pueda prestar garantías más fiables de apoyo nuclear. Tales garantías podrían ser ofrecidas por Francia, el antiguo aliado de Arabia Saudita, especula el experto sobre el siguiente paso del reino. Su amistad empezó cuando la ciudad de la Meca cayó bajo el poder de los sublevados contra la dinastía saudí. Fueron por entonces los paracaidistas franceses quienes ayudaron recuperar la ciudad y reprimir a los rebeldes. Desde aquel entonces, las relaciones entre los países fueron muy cercanas, concluye Ignatenco.

Natalia Zámareva, experta jefe del Instituto de Oriente de la Academia de Ciencias de Rusia, también destaca el alejamiento de Arabia Saudita de Estados Unidos en búsqueda de nuevos aliados en materia de defensa. Pero la adquisición de armas nucleares de Pakistán es un escenario poco probable. “Ambas partes marcaron sus líneas rojas respecto a la cooperación nuclear. Oficialmente, Arabia Saudita nunca proveyó fondos al programa nuclear de Pakistán. Eso sí, los saudíes siguen patrocinando varios proyectos en Pakistán”, sostiene Zámareva.

Muchos analistas coinciden en que el escenario de adquisición de armas nucleares por Arabia Saudita significaría el fin del tratado de no proliferación. Según la opinión del vicepresidente del comité de asuntos internacionales Leonid Kalashnikov, es “el camino que hace poco intentó emprender Muamar Gadafi al comprar parte de la tecnología nuclear de Pakistán. Todos sabemos cómo acabó el antiguo presidente de Libia. Por lo tanto, los saudíes deben seguir este camino hasta el fin o no contemplarlo en absoluto”.

Rusia, a su vez siendo miembro del Consejo de Seguridad, nunca aceptaría tal escenario. La primera medida que podría adoptar Moscú en el seno de la ONU es promover sanciones contra Arabia Saudita, sentenció Kalashnikov.

RT

 

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