Mundo

27
Mar
2015


La investigación sobre la catástrofe del Airbus A320 de Germanwings en los Alpes franceses dio ayer un giro inesperado, con la revelación por la justicia francesa de que el copiloto habría provocado voluntariamente el estrellamiento del avión, divulgó la AFP.
Esta revelación, debida al análisis de una caja negra encontrada el martes en el lugar de la catástrofe, coincidió con la llegada a Francia de familias de las 150 víctimas, que tuvieron la primicia de esas informaciones, antes de la conferencia de prensa dada por el fiscal de Marsella Brice Robin en el aeropuerto de Marignane (sur).
Los motivos del copiloto, un alemán de 28 años llamado Andreas Lubitz, siguen sin aclararse, pero el fiscal precisó que no estaba “registrado como terrorista”, información confirmada después por Berlín.
El copiloto, que quedó solo en la cabina de pilotaje tras la salida del piloto, accionó el botón de descenso y no dejó abrir la puerta para permitirle volver a entrar al comandante, indicó el fiscal.
En la caja negra “se oyen varios llamados del comandante para pedir el acceso a la cabina de pilotaje, pero no hubo ninguna respuesta del copiloto”, agregó.
Andreas Lubitz, cuya respiración regular se oye hasta el final, no respondió tampoco a los llamados de la torre de control que se dio cuenta del descenso anormal del aparato.
Voluntad de destruir el avión
“La interpretación más verosímil es que el copiloto, voluntariamente, rehusó abrir la puerta de la cabina al comandante de abordo y accionó el botón de pérdida de altitud, por una razón que ignoramos totalmente, pero que puede analizarse como una voluntad de destruir el avión”, según Brice Robin.
Unas 200 personas, parientes de las 150 víctimas, llegaron ayer a la zona de la catástrofe y fueron trasladados cerca del lugar en el que se estrelló el avión en la más estricta intimidad y lejos de la prensa.
El fiscal les aseguró que los pasajeros murieron instantáneamente y que “no se dieron cuenta de que el avión se estrellaba hasta el último momento”.
En los últimos segundos antes del choque contra la montaña, la grabación deja oír la alerta señalando la proximidad del suelo y los gritos de los pasajeros.
Después del despegue de Barcelone, en los 20 primeros minutos de grabación se oyen intercambios “joviales” entre el piloto y el copiloto. Y luego, después de una conversación del piloto con vistas al aterrizaje en Düsseldorf (Alemania), el piloto deja el mando al copiloto y sale de la cabina. Pero no pudo volver a ella, pese a sus llamados y golpes en la puerta, que sólo se puede abrir del interior.
El copiloto fue contratado “en septiembre de 2013” por la compañía, y tenía 630 horas de vuelo.
En Colonia (Alemania), Carsten Spohr, director de Lufthansa, casa matriz de Germanwings, se declaró “estupefacto” por las revelaciones sobre el copiloto.

CIUDAD CCS

 

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