Mundo

09
Mar
2016

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, considera como “violación de los derechos humanos” la operación policial contra el expresidente brasileño para interrogarlo sobre un presunto caso de corrupción.

“Lo que se hizo con Lula (Luiz Inácio Lula da Silva) es un atentado a los derechos humanos. Creen que un Lula va a huirse si lo llaman a declarar, jamás, pero fueron a inspeccionar su casa, lo llevaron detenido a la fuerza para que declare”, dijo el martes Correa.

El pasado viernes, la Policía Federal de Brasil detuvo al expresidente Lula da Silva para que declarase sobre los supuestos enriquecimiento ilícito y blanqueo de dinero relacionados con las constructoras acusadas de sobrevalorar contratos con la estatal petrolera Petrobras. La policía registró además su residencia, la sede de su instituto y casas de familiares y allegados.

Hablando con periodistas desde la Amazonía de Ecuador, Correa culpó a la derecha brasileña de elaborar el procedimiento contra Lula para humillarlo y desprestigiarlo.

Métodos similares son aplicados, además, por los grupos de derecha del continente contra todos los Gobiernos progresistas de la región, con el único objetivo de restaurar las estructuras de la vieja América Latina, dominada por conservadores, agregó el mandatario.

“Los Gobiernos progresistas enfrentan ahora a una derecha que estaba aturdida, totalmente aturdida por las derrotas que había tenido, pero que se ha articulado internacionalmente con el apoyo descarado de medios de comunicación nacionales e internacionales”, sostuvo Correa.

Los gobiernos progresistas enfrentan ahora a una derecha que estaba aturdida, totalmente aturdida por las derrotas que había tenido, pero que se ha articulado internacionalmente, con el apoyo descarado de medios de comunicación nacionales e internacionales”, sostuvo Correa.

Para el presidente ecuatoriano, los líderes progresistas en Bolivia, Venezuela y Argentina son también, objeto de esa misma persecución de la poderosa derecha que se esfuerza por regresar al poder.

Luego de ser liberado, tras tres horas de interrogatorio Lula dijo en una rueda de prensa a periodistas que en este país (Brasil) ser amigo de Lula parece que se convirtió en algo peligroso.

“Lo que se busca es criminalizar al PT (gobernante Partido de los Trabajadores) y a Lula. No existe explicación lógica para que la Policía Federal haya ido hasta mi casa, temen que vuelva a la presidencia (2018)”, indicó el expresidente.

Tanto la actual mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, como Lula da Silva han rechazado en reiteradas ocasiones las acusaciones de la oposición en su contra relativas a tener conocimiento de la corrupción en Petrobras y de intentar interferir en las investigaciones de la “Operación Lava Jato” (lavadero de autos) sobre la red de sobornos en esa petrolera estatal.

Varias autoridades sudamericanas, incluidos Rousseff y el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, han manifestado su solidaridad con Lula y han condenado la actuación policial.

Hispantv

 

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