Mundo

04
Sep
2015

Llegan a Europa casi a diario, sin permiso, sin equipaje y a veces sin un solo documento. Son miles los que huyen de la guerra, el hambre y la destrucción en África, en Próximo y Medio Oriente. Europa ha perdido el control del flujo de refugiados y algunos políticos pronostican una catástrofe humanitaria a corto plazo. En la nueva emisión de ‘RT Reporta’, con Elena Milincic, verán cómo se recibe a los refugiados, qué les tocó vivir y qué futuro les espera a ellos y a los países de acogida.

Refugiados, embarcaciones hundiéndose y arrastrando consigo cientos de vidas humanas, intentos desesperados de superar cualquier peligro y obstáculo para huir de sus países sacudidos por la guerra y la miseria. La imagen de niños descalzos y personas mayores, de viajeros clandestinos, se ha convertido en una realidad en muchas ciudades europeas. Una crisis que se está aguzando día tras día: miles de refugiados pasan por la ruta balcánica intentando alcanzar la Unión Europa. Los habitantes de Turquía, Grecia, Macedonia y Serbia ya están acostumbrados a ver esa alfombra humana en sus parques, calles y estaciones de trenes.

“Es difícil dormir con la consciencia tranquila en una cama cómoda sabiendo que allí, a unos 100 metros, hay gente que pernocta en el asfalto. Hay centros de acogida, pero son pocos. Y ahora llegan 2.000 personas a Serbia diariamente. El verdadero problema surgirá cuando empiecen los fríos”, afirma la escritora Gordana Cirjanic.

Estos refugiados no crean problemas; no hay incidentes con la población local. De hecho, en la mayoría de los casos son ellos los afectados, personas que han abandonado su hogar para escapar de la guerra y que llevan todos sus ahorros consigo. Les engañan, les roban. “El taxista nos dijo que nos podía llevar a Viena, Austria. Pero tras una hora de viaje paró el coche. Unos tipos nos atacaron y nos robaron el dinero, la ropa, mochilas. Todo lo que teníamos. Solo sabemos su nombre. Se lo dijimos a la Policía, pero no han hecho nada”, relata Ahmed, refugiado sirio.

Un joven de 22 años, que no quiso desvelar su nombre ni su país de origen, tuvo que huir debido a que, al ser ateo en un país musulmán, era víctima de amenazas constantes. “Si tienes un sueño puedes cruzar países a pie (…). Llegué a la isla griega de Samos desde Turquía y luego la Policía me llevó a Atenas. Éramos 50 personas en un barco muy pequeño en una ruta muy peligrosa. No puedo describirlo: el mar, la noche el miedo y tiburones nadando alrededor. No puedo creer que esté vivo. No me importaba morirme en el mar. Porque en mi país me iba a morir seguro”, cuenta.

Cruzando toda la península balcánica, los refugiados llegan a Hungría. Y ahora ese país, integrante de una UE cuyo ideal era el libre movimiento sin fronteras, ha decidido construir una muralla de 4 metros de altura y de 170 kilómetros de largo, prohibiendo ese supuesto movimiento sin fronteras a aquellos que huyen de la pobreza o que intentan salvar sus vidas. En la misma línea, Bélgica ha llamado a un regreso del control fronterizo.

¿Cuál es la razón de esta crisis migratoria?

“Ese flujo migratorio se debe entre otras razones a las guerras en las que Europa está participando como cómplice de EE.UU. y de Israel en Oriente Medio y a los nuevos intentos de colonización de África”, sostiene el experto Juan Luis González Pérez.

Los miembros de la OTAN que participaron, por ejemplo, en el bombardeo de Libia tienen mucha responsabilidad sobre las vidas de las personas procedentes de ese país, una responsabilidad que no asumen. Lo único que reina en Libia, igual que en Afganistán, Irak o Siria, es el caos. La historia ha demostrado que siempre pasa lo mismo: no hay ningún ejemplo del bombardeo de algún país que haya traído paz o prosperidad.

RT

 

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