Mundo

24
Feb
2015

La mayoría republicana en el Congreso estadounidense pretende eliminar fondos para los distritos escolares pobres y frustrar la reforma del sistema educativo del país, denunció hoy un análisis del departamento de Educación.

En el Capitolio avanza un proyecto de ley para reautorizar el Acta para la Educación Primaria y Secundaria, también conocida como Que Ningún Niño se Quede Atrás (No Child Left Behind).

De acuerdo con la pesquisa, la medida republicana ocasionaría pérdidas por más de tres mil millones de dólares en fondos federales entre 2015 y 2021 para los 33 distritos escolares más grandes del país, con una alta concentración de estudiantes negros y latinos.

El secretario de Educación, Arne Duncan, acusó este martes a los republicanos de querer eliminar el presupuesto para los distritos escolares pobres e indicó que la oposición no tiene voluntad política para negociar un plan consensuado.

Entre los puntos más polémicos de la legislación se encuentra una autorización para la llamada “portabilidad” de los recursos federales, de forma tal que los estudiantes puedan cambiar de escuelas y con ellos, transferir esos fondos a otras escuelas públicas de mejor rendimiento académico.

De igual forma, otorga a los gobiernos estatales más flexibilidad sobre la evaluación de maestros y escuelas, y sobre los gastos asignados dentro del Título I de la ley educativa, de donde proviene buena parte de las asignaciones para escuelas pobres y estudiantes de minorías o con necesidades especiales.

No tenemos ningún problema en que un estudiante pobre se traslade a cualquier otro distrito, pero tenemos que asegurarnos de que no hay fuga de recursos de distritos pobres a distritos más ricos, donde hay más inversiones por estudiante, más acceso a clases avanzadas y a tecnología, Duncan.

A juicio de analistas, el forceo entre demócratas y conservadores respecto a los exámenes anuales de lectura y matemáticas; los requisitos básicos para las escuelas públicas y la expansión de opciones educativas para familias de bajos recursos, obedece a los desencuentros sobre el papel que debe desempeñar el gobierno federal en la reforma educativa.

Mientras los republicanos insisten en dar mayor autonomía a los gobiernos estatales en torno a cómo gastar los fondos para la educación y cómo implementar y supervisar la puesta en marcha de políticas educacionales, el gobierno del presidente Barack Obama quiere mantener el control sobre la evaluación e intervención de escuelas con bajo rendimiento académico.

Días atrás, durante una de sus habituales alocuciones sabatinas, el mandatario mostró su disposición a trabajar con el Congreso para elaborar “una ley más inteligente , que invierta más en los años de preescolar y que le ofrezca una oportunidad a todos los niños”.
Prensa Latina

 

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