Mundo

13
Ene
2016

Comentando la situación en el continente africano, el analista James Poulos argumenta que 2016 podría convertirse en un nuevo “lastre” para EE.UU. y un “salvavidas” para China.

A finales de 2015, China acordó abrir su primera base naval africana en Yibuti, un pequeño Estado que ya alberga instalaciones militares de EE.UU., Francia y Japón. Esa decisión conllevará una implicación más profunda de Pekín en África, por lo que “EE.UU. debería estar muy nervioso”, escribe el analista James Poulos en ‘The Week’.

Según este autor, ambas naciones afrontan una situación compleja y, en el caso del estado norteamericano, “inquietante”. “Debido a los muy diferentes retos y prioridades de ambas potencias, la intervención en África se perfila como un festín para China y una hambruna para EE.UU.”, señala Poulos.

“La intervención en África se perfila como un festín para China y una hambruna para EE.UU.”

Yibuti es un pequeño país africano que destaca por su ubicación estratégica: se encuentra entre Somalia y Eritrea y frente a Yemen, a través del mar Rojo. Además, ese Estado podría convertirse en un nuevo lugar para acoger las inversiones de China. Como señala James Poulos, el gigante asiático ha encontrado en África “no solo un mercado para el dinero, sino para empleos y territorio, componentes cruciales de un crecimiento económico sostenido”.

Un analista financiero privado destacó ante el Consejo de Relaciones Exteriores de EE.UU. que “China opera en África con mayor aplomo y dispone de relaciones más definidas y beneficiosas que las de las compañías y el Gobierno de EE.UU.”. Las inversiones asiáticas en la zona vendrán en forma de préstamos y créditos para la exportación, a diferencia de la ayuda sin intereses de Occidente, que impide el crecimiento económico de la región.

China está progresando en África, mientras que EE.UU. no tiene mucho éxito. Las principales prioridades norteamericanas en materia de seguridad son neutralizar y contener a grupos terroristas como Al Shabab en Somalia, Estado Islámico en Libia y Boko Haram en Nigeria. Sin embargo, esos planes “huelen a desesperación”, sostiene Poulos.

“Aunque la influencia de Al Shabab se ha reducido significativamente, la cercana Etiopía ha echado a patadas a EE.UU. de una base de drones que Washington esperaba ampliar en la ciudad sureña de Arba Minch. En otras palabras, a medida que China comienza algo nuevo en Yibuti, Estados Unidos está restringido a ese país para desarrollar sus operaciones de África Oriental: un punto de apoyo precario en un entorno competitivo”, explica el analista.

A su vez, EE.UU. tampoco ha prosperado en la lucha contra el EI y Boko Haram. Con todo eso, “es difícil valorar la participación norteamericana en África este año como algo más que una improvisación reactiva y de escasos recursos en un paraje vasto y hostil”.

En función de todo esto, en 2016 África podría convertirse en un nuevo “lastre” para EE.UU. y en un “salvavidas” para China, resume el columnista.

RT

 

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