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material que sirvió a los científicos para obtener valiosísimas informaciones sobre el efecto de las bombas y su capacidad de destrucción
“Una tarde recibí una llamada de Woody Mark. Me dijo “George, te necesito mañana para una prueba especial… las bombas van a volar a 10.000 pies sobre vosotros”. Yo le dije: “Bueno, ¿qué clase de protección voy a tener?”. Y me respondió: “Ninguna”. Entonces recordé que tenía una gorra de béisbol, y me la llevé por si acaso“.
Son palabras de George Yoshitake, un anciano de 82 años y uno de los últimos supervivientes del equipo que el Gobierno de EEUU mantuvo en secreto durante décadas. Su historia dejó de ser clasificada en 1997 cuando el Gobierno decidió sacar a la luz los documentos y admitir que la existencia de una auténtica división cinematográfica establecida en Hollywood y dedicada a fotografiar y filmar en secreto las más de 200 pruebas nucleares que el Ejército llevó a cabo entre 1946 y 1962.

De aquellos hombres, apenas quedan unos pocos supervivientes. Muchos de ellos murieron de cáncer como consecuencia, probablemente, de las fuertes radiaciones a las que se sometieron sin protección
De aquellos hombres, apenas quedan unos pocos supervivientes. Muchos de ellos murieron de cáncer como consecuencia, probablemente, de las fuertes radiaciones a las que se sometieron sin protección. Aquel equipo arriesgó su vida, como recuerdan en The New York Times, para rodar unas 6.500 películas en las que se veían las explosiones sobre el desierto de Nevada y los atolones del Pacífico y obtener un material que sirvió a los científicos para obtener valiosísimas informaciones sobre el efecto de las bombas y su capacidad de destrucción

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