Mundo

16
Jul
2015

Aunque Berlín y París logren resolver la cuestión griega, muy probablemente este será su último compromiso, escribe François Heisbourg en ‘Financial Times’ en un artículo titulado ‘El fin de romance entre Francia y Alemania’. Debido a la falta de integración, los caminos de Alemania y Francia en la solución de los problemas europeos pueden divergir, sostiene el analista.

Alemania y Francia siempre han sido capaces de llegar a acuerdos sobre muchos temas importantes para toda Europa. Sin embargo, la crisis griega ha demostrado que el ‘romance’ entre los dos centros europeos de poder se está terminando. “El sistema franco-alemán ha sido probado hasta el límite”, escribe el asesor especial del ‘International Institute for Strategic Studies’ François Heisbourg en un artículo para ‘The Financial Times’.

“Las fallas que se abrieron la semana pasada se profundizan y amplían”, sostiene el experto. En referencia al posible ‘Grexit’, Berlín “mostró que la economía triunfa sobre las consideraciones políticas y estratégicas”. Y el enfoque de Alemania se diferencia claramente del de Francia, que pretende mantener a Grecia en la zona euro.

“Incluso la gestión compartida franco-alemana será incapaz de llegar a un compromiso viable. Los cambios que se están produciendo en la trastienda radican en el hecho de que la asociación entre Berlín y París ya no puede sacar fuerzas para el proyecto conjunto integración europea”.

Esta vez ambos países consiguieron lo que querían: Alemania logró más rigor en la política presupuestaria de Grecia sin una reestructuración de la deuda, mientras que los franceses lograron mantener a Grecia en la eurozona.

Sin embargo, señala Heisbourg, si la crisis griega vuelve a repetirse el compromiso entre Berlín y París será imposible. La canciller alemana, Angela Merkel, seguramente requerirá otra vez un ‘Grexit’, y el presidente francés, François Hollande, se enfrentará a una “elección imposible: seguir la corriente del ‘Grexit’, liderada por Alemania, claramente como subordinado, o librar una batalla perdida para evitar que un país sea forzado a salir de la familia europea”.

Es muy probable que se repitan los acontecimientos de las últimas semanas, asegura el articulista. “Incluso la gestión compartida franco-alemana será incapaz de llegar a un compromiso viable. Los cambios que se están produciendo en la trastienda radican en el hecho de que la asociación entre Berlín y París ya no puede sacar fuerzas para el proyecto conjunto integración europea. La negativa de Francia en 2005 para ratificar la Constitución de la UE fue un punto de inflexión. Después de eso, la relación se convirtió en utilitaria y, como resultado, los días de máximo acercamiento entre los países de la UE pueden estar llegando a su fin”, concluye Heisbourg.

RT

 

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