Mundo

11
Ago
2015

Una marcha indígena que partió del sur de Ecuador, con reclamos al Gobierno de Rafael Correa, entró en su recta final y espera llegar a Quito este martes, informa la prensa local.

“Correa y (la gobernante) Alianza País llegaron al Gobierno ofreciendo una revolución, pero lo que han construido es un ropaje engañoso para encubrir un nuevo sistema de dominio y de opresión para favorecer a las grandes empresas”, señala la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) en su página web.

La “Marcha por la dignidad, la democracia y contra el extractivismo”, que comenzó el domingo 2 en la provincia de Zamora Chinchipe (sudeste), recorrió casi 700 kilómetros y llegó a la ciudad de Latacunga (centro), a 70 kilómetros de la capital.

Los marchantes, que se triplicaron en número en Latacunga, prevén entrar en Quito este martes, según informa el diario La República.

El objetivo es sumarse al paro nacional convocado para este jueves 13 por sindicatos y organizaciones sociales que también tienen sus propios reclamos al Gobierno.

La Conaie demanda, entre otras cosas, el archivo de una serie de proyectos de enmienda constitucional presentados por Correa –que incluyen la reelección presidencial indefinida– “por atentar contra la democracia, la plurinacionalidad y los derechos de los trabajadores”.

También reclama el inicio de un “real proceso de desprivatización y redistribución del agua”, con el fortalecimiento de los sistemas comunitarios de administración de los recursos.

Asimismo, los indígenas exigen una reforma agraria sobre la base de la soberanía alimentaria y mejor acceso a la salud, y rechazan el alto costo de vida, los grandes proyectos de megaminería y la firma de un tratado de libre comercio con la Unión Europea.

Correa, mientras tanto, sostiene que la movilización y el paro nacional son parte de un intento de la elite de dirigentes indígenas y de la burguesía de atentar contra la institucionalidad e iniciar un “proceso desestabilizador”, similar al que sufrió en septiembre de 2010, cuando se produjo una revuelta policial que el Gobierno calificó de intento de golpe de Estado.

“O tienen éxito los mismos de siempre o se fortalece la democracia y la institucionalidad. Ese pasado nunca más”, afirmó el mandatario, según informa el diario La Hora.

Pero el presidente de la Conaie, José Herrera, rechazó en un comunicado las afirmaciones del jefe de Estado y las calificó de “burda acusación”.

“El Gobierno, en lugar de acusarnos de tirapiedras, golpistas y de que estamos haciéndole juego a la derecha, debería, de manera democrática y sensata, dar respuestas urgentes ya que beneficia a la mayoría de la sociedad ecuatoriana”, señaló.

Luego de una serie de manifestaciones contra algunos de sus proyectos, Correa convocó en junio a un “diálogo nacional” con todos los sectores, pero la Conaie rechaza este proceso arguyendo que “no están dadas las condiciones”.

sputnik

 

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