Mundo | Política

08
Oct
2014

En varios estados de México se registran protestas por la desaparición de 43 estudiantes, posterior a una arremetida policial en Iguala (estado Guerrero, sur). El pueblo enardecido exclama que “quiere a los jóvenes con vida”.

El pueblo mexicano se volcó a las calles este miércoles para ejercer presión ante la desaparición de 43 estudiantes, tras la arremetida policial en Iguala (estado Guerrero, sur del país) hace poco más de una semana.

Con el lema “Los queremos vivos” alumnos protestan masivamente frente al Monumento al Estudiante, en avenida Chichén Itzá, en Cancún, Quintana Roo (estado fronterizo con Centroamérica). En Aguascalientes (centro-norte) y en Zacatecas (norte) también se reportaron acciones de calle.

La furia de los ciudadanos se incrementa tras la posibilidad de que los 28 cadáveres encontrados en una fosa clandestina en Iguala puedan corresponder a los normalistas.

Este caso ha evidenciado también las irregularidades políticas que albergan las instituciones del Estado, debido a que el pueblo exige la renuncia del gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, por su presunta permisividad o implicación en la desaparición de los jóvenes. El alcalde de de Iguala, José Luís Abarca, también fue separado de su cargo.

Por otra parte, la policía de Iguala fue desarmada, tras la brutal arremetida que dejó en evidencia los abusos de seguridad al ejercer sus funciones. Ahora la seguridad de Iguala quedó a cargo de la policía federal.

Este miércoles no sólo México protesta. La comunidad internacional se ha sumado para exigir la aparición de los 43 normalistas.

En contexto

Los estudiantes desaparecieron en el estado sureño de Guerrero el pasado viernes, cuando protestaban contra la discriminación que sufren en la repartición de plazas en favor de escuelas urbanas por parte del gobierno de esa entidad.

Durante la manifestación, policías municipales de la ciudad de Iguala arremetieron contra los estudiantes, incluso disparando los autobuses donde se trasladaban, hecho que dejó a seis personas muertas (una con signos de tortura) y 17 heridas, además de 58 estudiantes desaparecidos, de los cuales 15 aparecieron, uno de ellos muerto.

Un total de 282 policías locales fueron detenidos preventivamente tras los hechos, pero sólo 22 fueron arrestados de forma definitiva como presuntos responsables de los ataques. Asimismo, el alcalde de Iguala, José Abarca Velásquez, deberá separarse de su cargo por 30 días y también fue expulsado de su partido político.

Autoridades del Gobierno mexicano confirmaron el hallazgo de al menos 28 cadáveres en fosas clandestinas situadas en el municipio Iguala. Las autoridades tienen considerables sospechas de que algunos de los cadáveres podrían ser de los 43 estudiantes desaparecidos.

El fiscal del estado de Guerrero, Iñaky Blanco, afirmó que las investigaciones en el caso de los normalistas desaparecidos revelaron que policías de Iguala entregaron a 17 de los estudiantes al grupo delictivo Guerreros Unidos.

TeleSur
 

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