Mundo

14
Dic
2010

William Brownfield

En un intento por sacar ventaja de la obsesión de Estados Unidos en torno a la “influencia” de Chávez en América del Sur, la diplomacia brasileña propuso a Washington respaldar a la ONG Súmate, acusada por Caracas de tener vínculos con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), a cambio de que retirara el veto a la venta de aviones de guerra Tucano a Venezuela.

Cables diplomáticos filtrados en Wikileaks dieron cuenta de cómo el embajador brasileño Joao Carlos da Sousa Gomes se entrevistó en mayo de 2006 con su par estadounidense, William Brownfield, para proponer el intercambio y de paso revelar conversaciones privadas con sus homólogos Germán Sánchez Otero, de Cuba, y Ahmad Sobhani, de Irán.

También el canciller español Miguel Ángel Moratinos, buscando mejorar la decaída relación bilateral con Washington, se ofreció a llevar mensajes a Chávez en vísperas de una visita del venezolano a Madrid, el 22 de noviembre de 2004.

Madrid también buscó que Washington aprobara la venta de naves militares a Caracas en 2005, hasta el punto de que el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el entonces ministro de Defensa, José Bono, trataron de convencer al encargado de negocios estadounidense, Robert Manzanares, con el argumento de que la transferencia de corbetas españolas serviría para “influir” en Chávez, según memorandos de abril de aquel año.

La creciente atención de Estados Unidos hacia el presidente venezolano llevó al entonces embajador estadunidense en Caracas, Craig Kelly, a definir abiertamente a Chávez, en junio de 2007, como “el enemigo”, y en respuesta a las acciones del venezolano planteó “fortalecer lazos” con jefes militares del cono sur “que compartan nuestra preocupación” sobre el mandatario.

La información y las opiniones sobre las actividades de Chávez no sólo han sido buscadas en México con el presidente Felipe Calderón (memorando del 23 de octubre de 2009 sobre una visita del director de la inteligencia nacional, Dennis Blair), sino también con diplomáticos y funcionarios de gobiernos como los de Chile y Colombia. El ex presidente Álvaro Uribe, por ejemplo, se quejó en agosto de 2008 ante el subsecretario de Estado, Nicholas Burns, de que el venezolano “tiene una pequeña oposición” política.

A fin de “contrarrestar” al bolivariano y “reafirmar el liderazgo de Estados Unidos”, el embajador Kelly escribió al Departamento de Estado un decálogo de “principios para conocer y comprender” mejor a Chávez, según un cable de junio de 2007.

“Haciendo a un lado sus diatribas y gracejadas, sería un error considerar a Hugo Chávez un simple payaso o caudillo de la vieja escuela”, porque en realidad “tiene una visión, aunque distorsionada, y está tomando medidas calculadas para hacerlas avanzar”, escribió Kelly en una sección del memorando titulada “Conocer al enemigo”.

Kelly destacó en su estrategia el papel de los militares de países sudamericanos, particularmente del llamado “cono sur” (Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, viejos aliados en la Operación Cóndor de las décadas de 1970 y 1980).

“Los militares del cono sur siguen siendo instituciones claves en sus respectivos países y aliados importantes para Estados Unidos”, escribió Kelly al recomendar mayor colaboración en entrenamiento y transferencias de pertrechos militares a las fuerzas armadas de la región.

Sugirió además aislar a Venezuela en ejercicios militares, lo que ha ocurrido en los dos últimos años.

Un memorando de enero de 2008, escrito por el entonces embajador William Brownfield –el mismo que primero estuvo en Caracas–, señaló que Uribe estaba “obsesionado” con Chávez y, en una visita a Bogotá del jefe del estado mayor conjunto de las fuerzas armadas estadunidenses, Michael Mullen, el colombiano se sumó a la idea de que era necesario “contrarrestar” las acciones de Chávez en la región.

En junio de 2009, pese a los esfuerzos por “contrarrestar” al venezolano, el consejero político de la embajada estadounidense en Caracas, Dan Lawton, insistió en que Chávez trabaja “directamente contra la influencia de Estados Unidos en América Latina” y envió al Departamento de Estado “diez principios del chavismo”: sólo hay un líder, grande e indispensable; centralizar el poder; exagerar a los enemigos internos y externos; polarizar; insistir en la representación democrática de los bolivarianos; premiar la lealtad frente a la competitividad; reprimir selectivamente; crear estructuras bolivarianas paralelas al gobierno; hacer equivalente al Partido Socialista Unido de Venezuela con el Estado, y monopolizar el sentimiento nacionalista.

Actualmente, Washington carece de embajador en Caracas, tras de que el designado Larry Palmer fue vetado por “romper las reglas de la diplomacia”.

Fuente: La Jornada
 

Comentarios

12:49
H.LO dijo:

ADIVINANZA POPULAR.
En una canasta hay 6 huevos , baja desde las alturas el aguila de rapiña y en un vuelo rasante le lleva tres. Cuantos huevos quedan en la canasta?.
Moraleja: “No siempre el que te ayuda es tu amigo y no siempre el que te caga es tu enemigo” Como vemos a rio revuelto ganancia de pescadores y de todo hay en la vuña del señor. Por cierto el articulo refleja que en las nacientes democracias populares que toman un rumbo independiente del imperio estan expuestas a un sendero lleno de tentaciones y presiones a todo el abanico estatal sobre todo lo que concierne a la diplomacia y negociaciones comerciales o tratados militares. El imperio corrompe y paga por los servicios prestados. Asi como tambien se infiltran “seudos funcionarios progresistas” en puestos claves para hacer su trabajo de “sapa” y “chutear” al revez, (para el propio arco). Wikileaks deja al desnudo no solo a los espias diplomaticos de estados unidos si no tambien a sus colaboradores nacionales

 

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