Mundo

29
Oct
2015

Un equipo de RT ha visitado las cercanías de la antigua ciudad siria de Palmira, convirtiéndose en el único canal internacional que ha penetrado en la zona tras ser ocupada por el Estado Islámico. En un intento por preservar el patrimonio cultural que están bombardeando los yihadistas, las Fuerzas Armadas de Siria han intensificado su ofensiva. Les presentamos fragmentos exclusivos grabados desde el frente sirio.

A pesar de estar declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, Palmira no se ha librado de la guerra en Siria. Desde hace meses, esta ciudad y sus alrededores viven los enfrentamientos entre el Estado Islámico y el Ejército sirio.

Las fuerzas de Bashar Al Assad reconocen que no están solas en la lucha. “Desde el frente de batalla se pueden apreciar los resultados de los bombardeos rusos: cómo arden los objetivos que han destruido, cómo huyen en mitad de los ataques los terroristas armados… También escuchamos sus gritos a través de nuestros sistemas de comunicación. No paran de pedir ayuda y refuerzos. Su moral está decayendo”, cuenta el general Fuad, del Ejército sirio.

Tras medio año en manos de los yihadistas, las fuerzas oficiales sirias quieren recuperar las zonas perdidas en Palmira. No es una batalla cualquiera: también está en juego preservar monumentos de altísimo valor histórico. “Las maneras para prevenir la destrucción de este patrimonio cultural forman parte de un plan militar secreto que aún no se puede desvelar”, apunta el general Fuad.

En los primeros años de la guerra, la situación geográfica de Palmira —en medio del desierto— provocó que quedará relativamente al margen del conflicto. Sin embargo, durante los últimos meses el Estado Islámico cambió su rumbo y ha destrozado varios de sus templos. Incluso, su famoso Arco del Triunfo fue destruido hace unas semanas.

Este martes, los yihadistas volvieron a mostrar su desprecio hacia las ruinas sirias. Según fuentes del Ejército oficial, los terroristas asesinaron con explosivos a tres soldados prisioneros que estaban amarrados a unas columnas de la histórica ciudad.

Por momentos, los combates a las afueras del lugar se recrudecen. En la línea de fuego, los morteros siguen cayendo y, antes de conocer al ganador de esta batalla, ya se sabe quién ha perdido: la humanidad, por el patrimonio destruido y, sobre todo, por las más de 250.000 personas que han muerto en el conflicto.

RT

 

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