Mundo

25
Abr
2012

Para Afreen la ayuda llegó demasiado tarde. Con el cuerpo plagado de manchas azuladas y quemaduras, la bebé de tres meses murió en un hospital de la India. Según contó su madre a la policía, el padre pensó que había nacido con el sexo equivocado. Él quería un niño.

Dramas como éste no son extraños en la India. En marzo falleció en Nueva Delhi una bebé con los brazos rotos y un traumatismo craneal. Recientemente, la policía detuvo en Amritsar, en el norte del país, a un hombre que deshonró a su esposa, supuestamente porque ésta dio a luz a una tercera hija. Y una y otra vez se descubren fetos de niñas en basureros o viejas fuentes.

Sin embargo, las recientes muertes han sacudido la conciencia del país, atizando el debate sobre los derechos de mujeres y niñas. Aunque en la India hay una presidenta, Pratibha Patil, y el gobernante Partido del Congreso esté liderado por una mujer, Sonia Gandhi, el país cuenta con una larga tradición en cuanto a desear descendencia masculina.

A las niñas se las considera una carga económica, en parte por la gigantesca dote que deben aportar al matrimonio, como subraya la escritora Gita Aravamudan. En cambio, los hijos cuentan como sustentadores de la familia, son los que se harán cargo de los padres cuando éstos sean ancianos.

Así lo denuncia en su libro “Disappearing Daughters: The Tragedy of Female Foeticide” (Hijas en desaparición: la tragedia del feticidio femenino).

Las Naciones Unidas califican la India como el lugar más peligroso del mundo para las niñas. Su mortalidad es un 75 por ciento superior a la de los niños hasta una edad de cinco años.

La dimensión que alcanzan estas muertes queda patente en un estudio publicado en 2006 por la revista especializada británica “The Lancet”: tras analizar los datos de nacimientos durante 20 años, los investigadores llegaron a la conclusión de que en la India “faltaban” diez millones de niñas y mujeres.

Según la investigación, la determinación prenatal del sexo del bebé y los abortos selectivos acaban anualmente con unos 500.000 fetos de niñas. “Es una tragedia nacional”, lamenta Aravamudan.

Según las autoridades, el año pasado nacieron 914 niñas por cada 1.000 niños, cuando la media mundial es de 950 niñas. La situación es especialmente mala en algunas zonas del país: allí, la proporción desciende hasta 770 niñas por cada 1.000 niños.

Pese al mayor bienestar, la mejor formación y los avances médicos en esta creciente potencia económica, la situación de la población femenina apenas ha mejorado. Hay estudios que incluso llegaron a una sorprendente conclusión: cuanto mayor es la educación de la que goza una mujer, mayor es su preferencia por un varón en caso de tener hijo único.

“Es casi como si la formación, el bienestar y la tecnología fueran en contra de las niñas”, lamenta el empresario Harpal Singh, que dirige la fundación Nanhi Chhaan, defensora de los derechos de la mujer.

Aunque ya en 1994 el Parlamento aprobó una ley contra el mal uso de la detección prenatal del sexo, su aplicación falla. “Desde entonces, 600 casos han sido llevados ante la Justicia, pero sólo hay 80 condenas”, cuenta Singh. Según el experto, como medida disuasoria sería necesario una ejecución más severa a través de juicios rápidos.

Además, expertos en temas de herencia, propiedad o salario reclaman igualdad de trato para hombres y mujeres. El Estado debe actuar, subraya también la presidenta de la comisión nacional para la protección de los derechos de los niños, Shanta Sinha. “El gobierno no puede hacer sólo una política de coartada.

Para el empresario Singh, hay también otras consecuencias que no pueden pasarse por alto. Y es que según varios estudios, “para 2025 habrá unos 20 millones de hombres en edad casadera que no encontrarán mujer”.

Fuente: DPA

 

Comentarios

10:56
fabiola dijo:

Hasta que la mujer no se levante y defienda sus derechos, seguirá sucediendo. De nada sirven la política, sino se crea una conciencia de igualdad.

 

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