Mundo

20
Ene
2015

Como en toda elección polarizada, el común denominador entre los dos rivales con más posibilidades -el líder izquierdista Alexis Tsipras y el actual primer ministro, Antonis Samaras (Nueva Democracia – ND)- es la búsqueda de apoyos de los indecisos, ubicados en el centro del arco político.

Los comicios en Grecia están en el foco de la agenda europea porque podrían marcar un giro en la relación del país heleno con los organismo financieros internacionales y con los mecanismos para enfrentar la deuda, además de impactar en otros comicios del continente, como los que ocurrirán en Suecia, España y Reino Unido.

Mientras Syriza busca despejar dudas sobre su espíritu proeuropeo y centra sus críticas a los programa de la troika de acreedores -la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)-, los conservadores de Nueva Democracia atizan la idea de que una victoria de la izquierda pueda “poner en peligro la economía“.

La estrategia del miedo rindió sus frutos en las elecciones de junio de 2012, cuando Tsipras se perfilaba como un contendor preocupante para ND, pero un 22 % de los indecisos finalmente optó por votar a los conservadores, mientras solo un nueve por ciento se decantó a favor de Syriza.

Con ese resultado en la memoria, el líder izquierdista prometió que no sólo no saldrá de la euroza, como muchos sostienen en los medios europeos, sino que garantizará los depósitos bancarios dentro de Grecia, otro de los miedos esbozados dentro del bloque y que hicieron caer las bolsas de la región en las últimas semanas.

Syriza sólo es un riesgo para los oligarcas que saquearon el país, no para la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Para la clase media, la clase trabajadora y las clases populares, el riesgo es el propio Samaras. El riesgo es la continuación del Memorando“, aseguró Tsipras ayer en un acto electoral en el oeste del país, en referencia al rescate acordado con la troika.

Según un análisis que promedia sondeos publicados por 12 institutos demoscópicos y una universidad, realizados entre el 7 y el 15 de enero, Syriza mantiene una ventaja sobre Nueva Democracia del 4,5%, mientras que el nuevo partido de centroizquierda To Potami (El Río) se alzaría con el tercer puesto, seguido muy de cerca de los neonazis de Amanecer Dorado.

Este análisis -publicado por el diario Efimerida ton Syntakton y citado por la agencia de noticias EFE- otorga a Syriza el 34,7%, a Nueva Democracia el 30,2%, a To Potami el 7%, a Amanecer Dorado el 6,2%, a los comunistas de KKE el 5,6 %, a los socialdemócratas de Pasok el 4,7% y a los nacionalistas conservadores Griegos Independientes un 3%.

El nuevo partido socialdemócrata del ex líder de Pasok y antiguo primer ministro Yorgos Papandreu, se quedaría por debajo de la barrera mínima del 3%, con un 2,6%.

El porcentaje de indeciso, que tanto desvela a los que encabezan los sondeos, asciende al 10,9%.

Siete partidos deberán repartirse los 300 escaños del Parlamento, lo que dificulta las posibilidades de Syriza de alcanzar la mayoría absoluta, objetivo declarado por Tsipras ante las condiciones que están poniendo algunas formaciones para formar gobierno.

No obstante, los analistas coinciden en que en esta ocasión es muy difícil predecir el resultado, tanto por la presencia de dos partidos nuevos como por el hecho de que varias formaciones se encuentran en el filo de no entrar en el hemiciclo.

De la cantidad de fuerzas que entren dependen por tanto las posibilidades de Syriza de obtener la mayoría absoluta.

Por otra parte, si Syriza consigue salir elegida como primera fuerza, independientemente de la distancia con respecto a Nueva Democracia, su peso en el Parlamento será mucho mayor, pues la ley electoral griega establece que el ganador obtiene 50 escaños de “regalo”, un sistema que los izquierdistas llevan años criticando.

Tsipras, que vislumbra una negociación complicada, pidió el viernes pasado el apoyo para una mayoría absoluta, aunque aseguró que independientemente de si lo consigue o no, buscaría formar una amplia alianza de partidos progresistas.

Samaras, en tanto, invitó a todas las fuerzas “eurófilas” a participar en un Gobierno liderado por los conservadores.

Una primera lectura de los sondeos indica que la clave estará, en principio, en el tercer partido, To Potami, que no se inclinó todavía claramente a favor de ningún partido, aunque muchos analistas quieren verlo como el aliado natural de Syriza.

El líder de Pasok y viceprimer ministro en funciones, Evangelos Venizelos, dejó entrever la posibilidad de respaldar a Syriza, de ser posible dentro de una alianza de varias formaciones, y aseguró que hará todo por evitar que haya una segunda vuelta electoral, como ocurrió en 2012.

Fuente: Télam
 

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