Naturaleza

11
Jun
2015

Los alimentos, los muebles, el papel, los metales… cada objeto que nos rodea ha surgido de otro, y probablemente contiene o fue nutrido por algún recurso natural.

Las abejas no cobran un salario por polinizar, los ríos no reciben dinero por proveer agua para los cultivos, los bosques no reciben indemnizaciones por cada árbol cortado.

El valor promedio de los servicios del ecosistema es de $ 145 billones por año, asegura el informe “Los cambios en el valor global de los servicios de los ecosistemas” (2014), elaborado en por expertos en economía ambiental y publicado en la revista especializada ‘El Servier’.

Una cifra exorbitante, si se compara con el cálculo promedio registrado en 1977: $ 33 billones por año.

¿Cómo se calcula este valor?

Duncan Gromko, máster en políticas económicas ambientales, lo explica en el blog del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ‘Natura capital’ con un ejemplo: Se toma un promedio ponderado de todos los estudios que han tratado de valorar los arrecifes de coral para estimar un dólar por hectárea como media. Ese promedio se multiplica por el número de hectáreas en todo el mundo que contienen arrecifes de coral.

Daños permanentes

Por desgracia, los ecosistemas están disminuyendo a nivel mundial, dice Gromko, y expone otro ejemplo: Entre los años 2000 y 2010, más de 240 mil kilómetros cuadrados de la selva amazónica fueron deforestados (un área casi del tamaño de Reino Unido). Los bosques, además de otros servicios ecosistémicos importantes, juegan un papel importante en la regulación del cambio climático. A medida que crecen los árboles absorben dióxido de carbono y lo almacenan como biomasa y cuando se queman o talan para abrir paso a la agricultura, el dióxido de carbono es liberado a la atmósfera, contribuyendo al cambio climático.

De acuerdo al informe ‘Los cambios en el valor global de los servicios de los ecosistemas’ revela que la deforestación en la Amazonía representa una disminución de entre $ 4,3 a $ 20,2 billones, por año, en servicios ambientales.

Hay razones egoístas por las cuales las personas deben preocuparse por la naturaleza, dice una de las corrientes a favor de la naturaleza. ¿Cuáles? La disminución o contaminación de los recursos naturales afecta a la calidad y precio de los productos; la contaminación ambiental trae consigo serios problemas de salud; la pérdida de ecosistemas influye en el calentamiento global, por citar algunos ejemplos.

La factura

Comprar una manzana en un supermercado de Estados Unidos puede costar 0.50; y utilizar 3.700 litros de agua corriente en la ciudad de Nueva York cuesta $ 4.95.

Sin embargo, el valor anual de la polinización para la agricultura es de $ 200 millones, menciona Gromko en el blog del BID, e invita la ciudadanía a preguntarse: ¿Y si antes de usar los recursos ambientales tomamos en cuenta su valor? (I)

El Universo

 

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