Opinión

Autor: José Vicente Rangel

09:20 am
02
Ago
2016

1 En las actuales circunstancias que vive el país la responsabilidad del liderazgo nacional es muy grande, ya que si bien es cierto que Venezuela atravesó similares situaciones en el pasado, incluso peores, la de ahora tiene peligrosos ingredientes que antes no existían. Esto es bueno recordarlo para que los ciudadanos tomen conciencia de la realidad angustiosa, difícil, pero que no puede ser motivo para doblegar la voluntad de salir adelante y superar la crisis.

2 ¿A qué me refiero? A los cambios ocurridos en el país y en el mundo. Menciono algunos. Ejemplo: el desarrollo alcanzado por los medios de comunicación, hoy convertidos en auténtico poder, autónomo, sin límites, controlados por corporaciones o personas que invaden el campo de los poderes del Estado, los fueros de la justicia, y reemplazan a los partidos en la orientación de la opinión pública. Este rol de los medios distorsiona la política, falsea las bases del Estado de derecho y amenaza el funcionamiento de la democracia.

3 Otro factor que influye es la globalización de la política, que vulnera la soberanía de los Estados y conculca principios básicos del derecho internacional como la no intervención. Ambas situaciones inciden directamente en lo que sucede en Venezuela. La conjura mediática, tanto nacional como internacional, deforma deliberadamente la realidad y abona el terreno para aventuras injerencistas. El alud de mentiras que cae sobre el país, producto de la coordinación de las campañas que elaboran en laboratorios de guerra sucia, proyecta en el mundo una imagen deprimente de Venezuela, país donde sin duda hay problemas -y muy serios, por cierto-, pero donde también hay logros indiscutibles en materia de libertades públicas, participación, políticas sociales y reivindicación de la soberanía nacional.

4 Los líderes nacionales tienen que estar conscientes de las graves amenazas que existen y, por consiguiente, eludir las provocaciones, así como la exacerbación de los ánimos. Se impone evitar el choque de poderes para no profundizar la polarización y para asumir el diálogo como única opción válida, capaz de conjurar la violencia.

5 Diálogo ante el cual la oposición tiene una actitud lamentablemente ambigua, reticente, entre otras razones por los planes alternos, diferentes, que abriga. Pero el diálogo es la única opción. No hay otra. Es la que permite racionalizar el ejercicio de la política y disipar los fantasmas de la violencia. También el chavismo debe actuar en la misma dirección, tomando conciencia de que su rol actual, como fuerza determinante en el escenario nacional y como gobierno, consiste en tender puentes y apostar a la normalidad dentro de la crisis. La sensatez obliga a la reflexión. Quienes tienen tareas de conducción, todos sin excepción -y no solo los políticos-, afrontan un desafío ante el cual no pueden cruzarse de brazos ni desentenderse. Su responsabilidad en lo que suceda es indeclinable.

Así gobierna la derecha

Mauricio Macri, actual presidente de Argentina, obtuvo su victoria electoral hace siete meses sobre el candidato del kirchnerismo, Scioli, por estrecho margen -menos de 2%. Su triunfo fue saludado con euforia por la derecha regional y otros sectores opuestos a que continuara el proceso político, con amplia proyección social, que inició Néstor Kirchner en el país sureño. El ascenso a la primera magistratura de un representante de la oligarquía, ligado a poderosos intereses económicos y financieros, y a un oscuro pasado durante las dictaduras militares, fue percibido como opción salvadora frente a los gobiernos progresistas. Había llegado la hora del desquite, según la jubilosa reacción del poder mediático representado por el grupo Clarín -prácticamente el artífice del éxito-, de las corporaciones y el complejo agroexportador (léase la “oligarquía de la bosta”). También la hora de demostrar que el proyecto neoliberal resurgía con fuerza y garantizaba una administración eficiente que sacaría al país de una crisis potenciada por los poderes fácticos al acecho. Pero luego de siete meses de gestión del macrismo, vale decir, la derecha y la visión neoliberal en la Casa Rosada, las ilusiones se convirtieron en amarga realidad. La popularidad de Macri se desplomó. La protesta crece por todas partes. Las alzas brutales de servicios básicos como luz, agua, gas -el llamado “tarifazo”-; el despido de cerca de 200 mil empleados y trabajadores del sector público y privado; la caída del poder adquisitivo del salario; la quiebra de miles de empresas medianas y pequeñas; la parálisis de las obras públicas; el mayor nivel de endeudamiento; la represión de las manifestaciones; la persecución implacable de los adversarios; el incremento de la deuda pública; la inflación desatada, y la corrupción que compromete al propio Jefe de Estado en prácticas deshonestas con empresas offshore en paraísos fiscales caribeños, constituye la confirmación dramática de un fracaso anunciado, que hace que muchos duden de la estabilidad del gobierno y del modelo que este implementa. Para muchos no hay sorpresa con lo que ocurre: así gobierna la derecha. Algo predecible después del fracaso de muchos ensayos en el pasado. Conclusión: para quienes apuestan al cambio de gobiernos progresistas para contrabandear modelos sociales, económicos y políticos anacrónicos, lo que hoy pasa en Argentina es un ejemplo con un poder disuasorio contundente y fuera de toda discusión.

LABERINTO

Dos posiciones diferentes: Chúo Torrealba declaró a los medios: “En la MUD quieren saber quién financia a Zapatero”, mientras que Ramos Allup considera que “la actuación de Zapatero ha sido equilibrada y proactiva a ver si se logra el diálogo”. ¿Cuál de estas declaraciones traza la línea a la oposición respecto al tema?…

Cada vez que se aborda el tema del diálogo queda claro que las contradicciones que lo impiden están en la MUD. Es difícil superar este obstáculo. Que en el fondo indica que solo un liderazgo fuerte en la oposición, que lo asuma con decisión, puede romper el cerco. Pero hasta ahora ese liderazgo no aparece y quien tiene más condiciones vacila…

Sería absurdo que la OEA, controlada por Luis Almagro y su combo, participe en una mesa de diálogo sobre Venezuela. Sería un factor de perturbación. Algo así como meter el lobo en el rebaño. Los sectores que proponen la participación del organismo regional lo hacen para sabotear cualquier intento serio para aproximar a las partes…

Desesperante el desabastecimiento en el país. Por donde se transite hay colas, y aun cuando hay esfuerzos evidentes por atacar el problema resulta inexplicable la persistencia -e incremento- del fenómeno. Hay zonas que se han convertido, no obstante denuncias y acciones policiales, en santuario del bachaquerismo y la especulación…

Sigue la campaña contra la Fanb. ¿Qué fines persigue? ¿Tan solo provocar?

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