Opinión

Autor: Héctor Rodríguez

08:09 am
23
Feb
2016

Quienes tenemos algún grado de liderazgo político estamos obligados a ejercerlo con responsabilidad, porque nuestras acciones impactan en la colectividad. Sin embargo, la historia está llena de irresponsables que han utilizado su condición para promover hechos lamentables, y en Venezuela no es la excepción. Algunos llamados de la dirigencia opositora con resultados trágicos han sido:

“El paro (petrolero) se nos escapó de las manos” que puso en jaque la vida y la economía de toda la población.

“Vaya y salga a descargar toda esa arrechera” que resultó en 11 asesinatos y días de altísima violencia.

“El que se cansa pierde” como parte del plan “la salida”, ocasionó asesinatos, degollamientos e incendios de preescolares. Nos llevó al borde de una guerra civil.

Cuando un dirigente es mal entendido por sus seguidores, debe rectificar de manera inmediata. Si por el contrario, continúa alentando con frases como “esto termina cuando logremos sacar a quien nos esta gobernando”, entonces no hay duda de la premeditación y la culpabilidad del convocante.

La oposición ha propuesto una ley llamada “de amnistía y reconciliación nacional” que no dudo en considerar como una aberración política y jurídica. Basta escuchar a quienes la defienden, cargados de odio e irracionalidad, y leer el texto abusivo y sin precedentes, para concluir que es un instrumento para seguir con la violencia y la confrontación como método político.

Su texto narra, en una especie de cronología del fascismo, todos los intentos antidemocráticos de la derecha por tomar el poder durante 17 años de revolución. Es una confesión detallada de delitos cometidos y por cometer, una invitación a delinquir, porque aunque resulte insólito ofrece perdón a futuro. Como si fuera poco, deja impunes delitos de terrorismo, violación de derechos humanos, corrupción, narcotráfico, estafa, traición a la patria, entre muchos otros. Es un golpe al estado de derecho, la constitución, los tratados internacionales, pero especialmente contra la sociedad venezolana y su derecho a vivir en paz.

No tenemos duda de que en 2014 intentaron llevarnos a una guerra civil, y quienes lo hicieron no se han arrepentido de sus actos, no han pedido perdón al país, no se han comprometido a no repetirlo, ni han mostrado un mínimo de humanidad. Los venezolanos no somos así, y es por esto y por el derecho que tienen nuestros hijos de vivir en paz que debemos revelarnos contra esta aberración.

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