Opinión

Autor: Roberto Malaver

10:55 am
11
Sep
2015

Cinthya Machado Zuloaga llegó riéndose sola acordándose de su picardía, y comenzó a decir: “Mi padre dio una charla hoy de lo más seria. Tomó asiento, y con una serie de videos y notas de prensa comenzó su conferencia: ¿Para qué sirve la oposición? Y dijo: “ubiquemos, primero que nada, el golpe de estado del 11 de abril de 2002. Allí nuestra oposición demostró desconocer el hilo constitucional y se apoyó fundamentalmente en lo que se apoya toda dictadura: en medios de comunicación, iglesia, comerciantes y embajadas, sobre todo la embajada de Estados Unidos. Allí la oposición venezolana demostró que no sirve ni para dar un golpe de estado”.

El mesonero llega y ve a Cinthya. Coloca la botellita de agua Evian y el café negro sobre la mesa. Y dice: “perdone que interrumpa a su padre, señorita, pero dígale que está muy interesante su charla”.

Y dice Cinthya: “mi padre, mientras mostraba los videos de Carlos Fernández, presidente de Fedecamaras, Carlos Ortega, presidente de la CTV, y Juan Fernández, presidente de la gente del petróleo, para demostrar de lo que fueron capaces esos dirigentes, es decir, de perder más de veinte millones de dólares por los que hasta ahora nadie ha respondido, mi padre siguió diciendo: “después, ese mismo año, el 2 de diciembre de 2002, vino el paro petrolero, donde por cierto, un eminente ejecutivo llamado Luis Giusti declaró que si Pdvsa se paraba se caía el gobierno. Y ya todos sabemos lo que pasó, es decir, que después del 3 de febrero, cuando Carlos Ortega declaró que el paro se les fue de las manos, la oposición seguía preguntándose para qué servía”.

Cinthya dice que su padre estaba entusiasmado porque tenía todos los argumentos para demostrar que la oposición venezolana sirve para sabotear, para asesinar y sobre todo, para no dejar gobernar al gobierno que por primera vez le está sirviendo a las mayorías nacionales.

Y dice Cinthya, mi padre siguió diciendo: “y después vinieron las guarimbas, más de 40 muertos, colocaron guayas, quemaron guarderías, quemaron todos los vehículo públicos que pudieron, y después nos dijeron que eran defensores de los derechos humanos y nos encontramos con gente descuartizada, en fin, la oposición nuestra da mucha vergüenza”.

Y al final dijo Cinthya: “y ¿para qué sirve la oposición?”

 

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