Opinión

Autor: Ángel Daniel González

11:45 am
23
Dic
2015

El escenario actual que se presenta para Venezuela es realmente complicado. Del resultado de las elecciones parlamentarias solo se desprende la previsión de un choque político entre el Gobierno y la oposición. Y no se trata de un choque o una dinámica de política “normal”, dado que la anormal oposición lo único que se propone es “derretir” al Gobierno, tal como lo dijo Ramos Allup.

El objetivo político de la oposición es trancarle todas las vías ejecutivas a la Presidencia de la República para poder operar con normalidad y, al mismo tiempo, adelantar la “salida” de Maduro. El discurso de todos sus voceros lo dice claramente y las presiones de los poderes nacionales e internacionales así lo apuntan. Las vías para conseguirlo son varias y las trabajarán todas: un posible referendo revocatorio que se activaría para mediados del año; un enjuiciamiento del Presidente y ministros por algún expediente de corrupción o violación de derechos humanos, para lo que necesitarían contar con la colaboración del Tribunal Supremo de Justicia. Para apoyar estas tácticas recurrirán a la profundización de la crisis en el plano económico y de abastecimiento de bienes y servicios: contribuirán a extremar la escasez de alimentos y medicinas, promoverán la inflación en todos los precios, negarán presupuestos, modificarán y derogarán leyes relativas a la economía y la inversión social. También recurrirán a hechos de violencia de naturaleza terrorista: bombas, sabotaje, asesinatos, eventos de mayor o menor conmoción, para completar un ambiente de caos insostenible que respalde su “acción política”. Esos actos apuntarán también a generar lo que sería una tercera vía en caso de que las otras se compliquen: forzar la renuncia de Maduro.

Del lado de la Revolución el movimiento es igual de dinámico. En primer lugar, la designación de magistrados en diciembre es fundamental para evitar que esos cargos sean llenados por personas favorables a las acciones golpistas que planifica la oposición. Como dijimos, el TSJ y sobre todo la Sala Constitucional serán la clave formal para la dinámica política venidera.

Por su parte, el Gobierno ha adelantado una jornada de consulta y replanteamiento estratégico hacia adentro. Maduro le pidió los cargos a los ministros del Gabinete, por lo que se espera una reestructuración de la política gubernamental, especialmente en el terreno económico, que es el sustrato fundamental sobre el que se desarrollan los movimientos políticos. El Gobierno debe enfocarse con intensidad en el saneamiento de la distribución de productos, el abastecimiento y el equilibrio de los precios. Las acciones deben ser concretas y efectivas. Para esto es necesario un segundo enfoque: la eficiencia en la operatividad del Estado. Al minimizar la ineficiencia y la corrupción en la gestión de la maquinaria económica y de servicios, el Gobierno ganará un doble trofeo, ya que estos elementos son el piso para la resolidificación del apoyo popular. La gente espera, la oposición aspira y el Gobierno no debe esperar.

Hoy Venezuela

 

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