Opinión

Autor: Richard Canan

02:42 pm
03
Dic
2015

Mentiras, calumnias, ollas, sapos, grillos y despechos. De todo hay en las telenovelas inventadas por la MUD. Esta gente está disparando a discreción todo su arsenal de maldades y guerra sucia. Para nada se esmeran, todo les sale natural. Claro, en esto son refinados actores profesionales. Saben mucho de teatro, montajes y puestas en escena. De sus maléficos albañales salen los más putrefactos planes para crear zozobra y malestar entre la gente. Desde autoatentados hasta falsas denuncias de fraude, la “parrilla” opositora es bien variada y entretenida. Bien tragicómica.

Para todo el país es claro que esta gente solo tiene la violencia en su agenda política. Intentan por todas las vías violentas posibles, sin importarles que agredan al pueblo o a las instituciones del Estado. Además, cuando la derecha es descubierta ejecutando sus actos delictivos, debemos calarnos la hipersensibilidad del sifrinaje político, que con aires de superioridad, exige impunidad para sus terroristas y guarimberos. El descaro es total. Sus crímenes pasan a un segundo plano y si cualquier zancudo los pica, se ponen malcriados lloriqueando a moco suelto frente a las cámaras siempre listas de CNN o de la rapiña mediática. La verdad es que estos malamañosos “líderes”, son rolitranco de cobardes y llorones a la hora de asumir sus responsabilidades y dar la cara por sus crímenes.

Cuando la derecha es descubierta ejecutando sus actos delictivos, debemos calarnos la hipersensibilidad del sifrinaje político, que con aires de superioridad, exige impunidad para sus terroristas y guarimberos.

Sus gritos histéricos, como siempre, son para ocultar el hamponato entre sus filas. Ya no hablamos de los terroristas, guarimberos y francotiradores disfrazados de cándidos estudiantes y pagados por las nóminas de los partidos de extrema derecha. Ahora tenemos nuevas modalidades criminales como los “picagente” de Voluntad Popular o los malandros disfrazados de dirigentes sindicales cómodamente acurrucados en el Partido Acción Democrática (AD). Son unos sinvergüenzas y descarados.

¿Qué quiere la MUD con esta locura violenta, con esta banda de asesinos y terroristas? ¿Quiere una guerra civil? Por Dios, que se vean retratados (con el alma en la mano, si algo les queda), en la indetenible y cruenta violencia fratricida que ha destruido Siria, Libia, Afganistán e Irak. Allí no queda piedra sobre piedra ni estructura social sobre la cual construir una sociedad, ni mucho menos hacer política. El objetivo de los violentos es la hecatombe total, la muerte y la tragedia.

Nuestro pueblo y nuestro gobierno no permitirán nunca que triunfen los golpistas y violentos. Nuestro pueblo se ha forjado en la paz y eso es lo que queremos para nuestro presente y el futuro de nuestros hijos.

Borges, el diputado tapado

La MUD, siempre novedosa, acaba de inventar una nueva estratagema política llamada el “diputado tapado” (sin alusiones personales a la expresión “gallo tapado”). Así, hemos visto con asombro como durante toda la campaña electoral ha brillado por su ausencia el candidato opositor que encabeza la lista por Miranda, Julio Borges, presidente del Partido de extrema derecha Primero Justicia. Algo trama esta desquiciada derecha. Siempre están maquinando, por lo que debemos estar atentos a estas pistas:

Primero, a este señor lo meten “caleta” de primero en la lista de Miranda (para sembrarlo y garantizarle su curul), ungido por el mágico dedo de Capriles. Es decir, absolutamente nadie en la oposición disociada (los que se rasgan las santas vestiduras exigiéndole a otros democracia), votó para que este personaje los representara.

En segundo lugar, Borges es la maquiavélica alma que ha estado detrás de todos los golpes de Estado, descargas de arrechera y Salidas violentas de la extrema derecha en la última década. Es la mano oculta que mece la cuna de sus violentos discípulos y compañeros. Ha estado siempre del lado de las guarimbas, detrás de las hogueras del odio.

En tercer lugar, es primera vez en nuestra historia política, que un supuesto líder de un partido nacional, el que encabeza la fórmula electoral de uno de los estados más importantes del país, se esconde, impasible y mudo, durante toda la campaña electoral. Parece el candidato Gasparín, el fantasma nada amigable (por soso y tosco). Así de grande debe ser el rechazo que genera su insípida figura.

Toda esta situación pone en evidencia un gran peligro: O no tiene nada que decir o lo que tiene que decir (si acaso fuera honesto) es tan terrible que prefieren callarlo. En su agenda debe estar con prioridad arrasar con todas las misiones y programas sociales, con todo lo que huela a pueblo. La misión de esta gente en la vida es instaurar el Orden Neoliberal, tal como sus amos les han ordenado. Pues si alguien duda de esto, que busque y se canse de buscar su propuesta de plan legislativo, su paquete de leyes o sus propuestas para “salvar” la patria. Pues nada de esto se consigue, porque lo tienen bien oculto, negando sus verdaderas intenciones.

Esto explica porque Borges no abre la boca, ni aparece en público con ningún otro candidato. Es una especie de raya viviente y mientras menos muestre su cara amargada, menos rechazo tendrá.

Así es de maloso este candidato Borges Gasparín, que sus propios asesores le recomiendan esconderse en silencio absoluto, calladito la boca para no alumbrar.

Nuestro pueblo sí lo conoce muy bien: es un golpista que más nunca nos volverá a engañar. Este 6 de diciembre, nuestro pueblo defenderá con pasión su Revolución Bolivariana.

Aporrea

 

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