Opinión

Autor: Carola Chávez

08:39 am
29
Jun
2015

Cuando la MUD anunció su lista de candidatos puso a la mujer en su sitio. De los 109 aspirantes presentados para participar en las elecciones parlamentarias solo una docena son mujeres, dejando bien clarito que la política, señoras, no es para ustedes. Y no se quejen, amigas opositoras, miren que ya les han dado bastante participación. ¿Acaso no son ustedes quienes, a lo largo de estos años de dictadura malvada, han destrozado varias baterías de cocina a punta de cacerolazos? ¿Acaso no las han invitado a rezar innumerables rosarios en la plaza Altamira para suplicarle al Santísimo que se apiade de nuestro pobre país? ¿Acaso no las dejaron bajarle sanduchitos a los guarimberos mientras quemaban sus calles y les llenaban sus casas de humo libertario? Ajá, ahí tienen su cuota de participación, pues… Es que en el club de Toby de la MUD, donde para figurar no solo basta ser hombre sino que tienes que haber jugado chapita también, imagínense, ¿dónde van a meter a una mujer? Con una docena basta para que no se quejen.

Entonces habló Tibisay -¡mujer tenía que ser!- anunciando el decreto del CNE en pro de la equidad de género, que tiró por el suelo el consenso, excluyente y chucuto, pero consenso al fin, que había logrado la MUD. Ante tal anuncio, yo esperaba una reacción de las mujeres opositoras, un “te lo dije”, un “bien hecho plátano hecho” -¡qué se yo!-, pero claro, no contaba con el Efecto Tibisay: un terrible síndrome caracterizado por una “autosuicida” compulsión al “¡No es no!”.

Fue así como ellas elevaron sus voces para rechazar tan monstruoso decreto, esgrimiendo argumentos inteligentísimos, como “el talento no se decreta”, acatando con sumisión su papel a la sombra del género masculino, que “gracias a su talento”, logró 90% de las nominaciones. Talentos, supongo, como Ismael García, flamante candidato por Aragua, o como Tobías Bolívar, dueño del récord mundial de inasistencias en la Asamblea y aspirante a repetir, y ni hablar de William Dávila, el terror de la Sigatoka Negra… Y mejor no sigo…

En fin, que no es que el CNE decretó el talento, es que la MUD lo vetó, así como vetó a las mujeres que, presas del Efecto Tibisay, hoy se autoflagelan clamando altivas que, si de talento se trata, ellas no les llegan ni a los tobillos a sus ilustres candidatos.

 

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