Opinión

Autor: Gustavo Márquez Marin

08:59 am
25
May
2015

La aplicación de la teoría del “anclaje cambiario”, inspiradora del actual modelo de control de cambio creado supuestamente para abatir la inflación, ha provocado una sobrevaluación artificial prolongada de la moneda y una dolarización de facto de la economía. Si bien el control de cambio suele ser una medida transitoria, pertinente en circunstancias como la sobrevenida por el sabotaje petrolero que amenazaba con hacer colapsar la economía. Su implementación no evitó la depreciación monetaria ocasionada por el diferencial inflacionario con los socios comerciales. Tampoco logró bloquear la fuga de capitales ni abatir la inflación. Pero sí estimuló y facilitó una corrupción espantosa, forjadora de un inmenso hueco fiscal de más de 20 mil millones de dólares, que hoy gravita sobre la crisis que padecemos los venezolanos.

No fue realista suponer que todos los comerciantes y empresarios a los que les asignaron dólares Cadivi, por su propia voluntad, dejarían de actuar bajo la lógica del capital para maximizar la extracción de la renta petrolera. Ni que los “controles” dejarían de ser aprovechados por algunos funcionarios corruptos como peaje para obtener una jugosa tajada.

El bolívar sobrevaluado estimuló las importaciones masivas en detrimento del aparato productivo nacional fortaleciendo la actividad comercial rentístico-importadora, con lo cual se hizo más vulnerable nuestra soberanía económica frente a la volatilidad del mercado petrolero. En un escenario de escasez de divisas como el actual, los cambios diferenciales, en lugar de haber contribuido a la estabilidad cambiaria, le han dado un fuerte impulso al “dólar Cúcuta”, que es el referente fáctico de los precios en la actual economía dolarizada, manejado desde las casas de cambio fronterizas controladas por las mafias del narcotráfico y el contrabando con el aval del Estado colombiano.

Mientras crecen los precios según la cotización de “Dollar Today”, los salarios y el ingreso familiar se derrumban, lo cual golpea severamente uno de los logros sociales más relevantes de la revolución. El 1/7/15 entrará en vigencia el incremento del salario mínimo que lo eleva a 7.421,69 bolívares, equivalente al cambio Simadi a 37,15 $/mes. El gobierno debe actuar antes de que sea tarde.

 

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