Opinión

Autor: Leonardo Del Grosso-

10:11 am
16
Mar
2016

Argentina con Macri desciende vertiginosamente, como cuando un avión entra en pérdida y el piloto no logra retomar el control.

La estrategia de la capitulación

El presidente indudablemente se equivocó en sus premoniciones ya que sus falsas promesas electorales fueron mucho más allá de lo que es el mero cinismo político para manipular malévolamente a la sociedad: en la campaña se lo veía como un mesías fanatizado que prometía un paraíso de armonía y dulzura de la mano de papá dios Desregulación y Mercado, dejando atrás lo que según él era un infierno. Desde el comienzo su estrategia fue la alcahuetería, el mostrar buena conducta ante Occidente -supremo factótum del neoliberalismo- confiado en que éste retribuiría su “amor”. La misma lógica burguesa estúpida que desarrolló Menem en nuestro país o Boris Yeltsin en Rusia, cuando entregaron sus naciones al capital financiero internacional, y así se impuso la desintegración social y nacional en Argentina y Rusia en los ‘90.

Pero Occidente no sabe de amor, ni de códigos, ni de retribuir a algún admirador que se afana en “ser como ellos”. La estrategia de Macri es ofrecer para después esperar “la retribución”, y le está pasando lo mismo que a un ministro de economía de la Unión Civica Radical -ese más que centenario partido tradicionalmente golpista-, Juan Carlos Pugliese, que dijo una frase que quedó para la Historia: “les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo”. Se refería a los decepcionantes resultados que obtuvo cuando, apenas asumió en medio de un caos socioeconómico, fue a pedir la colaboración de los oligarcas. El Mercado, la burguesía, los oligarcas, no tienen corazón, y quien no entienda esto está condenado a la derrota absoluta. Los únicos que tienen corazón son los trabajadores, los pobres, los humildes. El amor es su única y persistente fuerza vital.

Es así que como buen cipayo, con el ímpetu de lo inaugural, Macri comenzó a ejecutar su devoción por los extranjeros de Occidente y tanto los oligarcas de adentro (siempre antinacionales) como los imperialistas de afuera, le respondieron sin piedad, haciéndole sentir el rigor del real mundo capitalista, no aquél de las ensoñaciones hollywoodenses con las que el Presidente nutre su psicología alienada. Desreguló todo; es decir: les dió todo el poder a los más ricos, enseguida, eliminándoles retenciones y otros impuestos, dándoles el manejo total de las divisas (lo que llevó a una súper-devaluación), eliminando controles de todo tipo (al movimiento de capitales golondrina, al movimiento especulativo de los precios, a las estafas financieras, etc., etc.); y al mismo tiempo se puso “bravo” con los más humildes, con los trabajadores, violando también sus promesas electorales explícitas (como pasó con el impuesto a “las ganancias”, ¡que ahora será tributado por más trabajadores!), recortando “gastos” sociales, desatando una ola de despidos y persecución política donde aquellos identificados como opositores fueron calificados como “grasa”, “ñoquis”, a los que hay que extirpar, y donde la incrementada desocupación servirá para bajar el valor de la fuerza de trabajo de los asalariados. De los ricos Macri esperaba que se autocontrolaran en los aumentos de precios para que la inflación, ya alta debido a sus preanuncios devaluatorios durante la campaña electoral, pudiera ser contenida y reducida; esperaba que liquidaran las divisas (que habían sido atesoradas especulativamente para desestabilizar al gobierno anterior y para aprovechar la promesa devaluatoria de Macri) para así poder controlar el valor del tipo de cambio; esperaba que colaboraran para financiar al Banco Central (¡en la primera licitación de títulos públicos no hubo ni una sola oferta, ni una sola!). Después de haber sido ultrajado por aquellos de los que esperaba apoyo, ya algo desmoralizado y despechado, continuó el recorrido de su estrategia entreguista pero ahora decidido a capitular fervientemente frente a los carroñeros que, obstaculizando el “acuerdo”, actúan como arena en engranaje para la codicia endeudadora de la burguesía parasitaria argentina.

El Megacanje II, el FMI y la obediencia a Griesa

En términos de endeudamiento, primero fue el Megacanje II, también ejecutado por el actualmente procesado (pero en retozante libertad, a diferencia de la dirigente social y política Milagro Sala) presidente del Banco Central, Adolfo Sturzenegger. Este hombre está procesado por estafa por el Megacanje I, que fue un canje de títulos de deuda por 50 mil millones de dólares, hace casi quince años, que en el tramo final del gobierno de De la Rúa facilitó decididamente la fuga de capitales y el posterior default de la deuda externa, default que fue descargado sobre las espaldas del pueblo argentino con los ya famosos latrocinios masivos del “corralito” y “corralón”, además de otros instrumentos (inflación y devaluación) menos francos y directos pero no por ello menos efectivos para robar al pueblo. Este mismo hombre está al frente de la política monetaria en la Argentina con Macri, en lo que este último denominó, en uno de sus delirium tremens, “el mejor equipo en cincuenta años”. Y el amigo Sturzenegger junto al ministro de Economía y Finanzas, Adolfo Prat-Gay (hombre de JP Morgan Chase), hacen lo que saben hacer: estafas.

El Magacanje II es el canje de títulos que se inauguró a principios de febrero y que es el disparo de largada del re-endeudamiento masivo de la Argentina con el capital financiero internacional. Consiste en emitir (recuerde esta palabra, lector: emitir) nuevos títulos con alta tasa de interés como canje por viejos títulos intransferibles (cuyo canje significa en la práctica eliminar esa condición) de casi cero tasa de interés, emitidos años atrás por el Tesoro Nacional, que se encontraban en manos del Banco Central, y que se solían renovar sucesivamente en los mismos benévolos términos para el Estado. El Banco Central le canjea al Tesoro esas Letras intransferibles por nuevos títulos que el Tesoro emite para tal canje, con nuevos plazos de vencimiento. El Banco Central de Argentina entrega títulos de valor 100 y recibe títulos por valor 85 (quita del 15 % del capital) pero con alta tasa de interés (de entre el 7,75 y el 7,875 % anual; con vencimientos en 2022, 2025 y 2027) y transferibles y cotizables en el mercado. El Tesoro, entonces, se “financia” con intereses usurarios (lo que impacta negativamente en el Presupuesto Nacional, porque antes la tasa era casi cero) y el Banco Central se endeuda con el capital financiero internacional usando los títulos del Tesoro como garantías de los nuevos préstamos. La operación consiste en cambiar deuda intraestado, entre el Tesoro y el Banco Central, por deuda entre el Banco Central y acreedores privados internacionales. Consiste en cambiar deuda casi sin interés, por deuda con alta tasa de interés, a favor de la usura internacional. Si el Megacanje I fue de 50 mil millones de dólares, este Megacanje II está previsto que sea por aproximadamente 65 mil millones, en sucesivas etapas.

De estos 65 mil millones que se prevé canjear, en Febrero el Tesoro argentino emitió 13.697 millones de dólares de nuevos títulos, que corresponden a 16.099 millones de las letras intransferibles que el Banco Central entrega a cambio de estos nuevos títulos. De los 13.697 millones de dólares de nuevos títulos recibidos por el Banco Central, éste entregó 10.000 mil millones a un pool de bancos extranjeros compuesto por HSBC, JP Morgan Chase, Santander, BBVA, Deutsche Bank, Citigroup y UBS, como garantías de un crédito de 5 mil millones, por once meses, con una tasa del 6,7%, sin comisiones, y cediendo soberanía al establecer los tribunales de Nueva York en caso de litigio. Si el Banco Central, en Diciembre de este año, no les paga 5.335 millones de dolares (5 mil millones más el interés del 6,7 %), los bancos pueden usar los títulos de garantía (que son el doble del valor del crédito, aunque según Kiciloff, ex-ministro de economía durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, son más: 12 mil millones) volcándolos al mercado o cobrando los cupones hasta su vencimiento.

Este nuevo raid de endeudamiento externo se continúa con los préstamos que Prat-Gay le pedirá al FMI, que de manera extraoficial se estiman en 10 mil millones de dólares, y la emisión de nuevos títulos de deuda para pagarle a los fondos buitres, con los que el gobierno de Macri acaba de acordar a partir de aceptar prácticamente todas sus demandas. A esto llamarle “negociación” resulta una ironía, ya que es una capitulación total a las exigencias ilegítimas de estos fondos especulativos. Para pagarles, en efectivo, porque eso es lo que ha acordado Macri, el gobierno argentino se propone emitir títulos por 15 mil millones de dólares en el mercado financiero internacional, a devolverse en 5, 10 y 30 años, con una tasa de interés que, según el Financial Times, no será menor al 8 %. Según ese mismo periódico británico, esta es la mayor emisión, de una sola vez, que hace un país luego de que México emitiera 16 mil millones en 1996.

Pero mejor veamos en qué consiste el acuerdo con los fondos carroñeros, que el PRO (así se llama el partido de Macri), con su lenguaje distorsionado, llama “negociación”: el primer anuncio de acuerdo con bonistas lo hizo Prat-Gay refiriéndose a los litigantes de la banca italiana, donde “acordó” pagarles en efectivo 1.350 millones de dólares, correspondientes a 900 millones de capital original y el resto intereses acumulados. En este caso merece describirse que el universo de estos demandantes es muy difuso y fraudulento, tan es así que en los litigios que iniciaron en el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones, del Banco Mundial) había demandantes que se comprobó que directamente no existían (firmas falsas de Antonio y Silvio Pilastro, por ejemplo), el principal abogado en uno de los litigios nunca se apersonó y que de tres arbitrajes dos se cayeron porque los litigantes no pagaron los gastos, y el restante no tenía sentencia. Sin embargo, tal Papá Noel repartiendo generosamente el dinero de los argentinos, sin ninguna sentencia de por medio, Macri les reconoció el 150 del capital original más los intereses devengados acumulados de los títulos en default.

El segundo anuncio lo hizo el Special Master Daniel Pollack, designado por el juez municipal Thomas Griesa, cuando informó de los resultados de la reunión que se realizó en Nueva York a los fines de llegar a un acuerdo: Argentina desembolsará antes del próximo 14 de abril unos 4635 millones de dólares a los cuatro fondos carroñeros encabezados por NML Capital y Aurelius y hará el pago de otros 235 millones por costas legales y para cerrar otros litigios fuera de Nueva York. “El Principio de Acuerdo está sujeto a la aprobación del Congreso de Argentina y, específicamente, al levantamiento de la Ley Cerrojo y la Ley de Pago Soberano, que fueron puestas en vigor bajo un gobierno anterior y que ahora impiden tales acuerdos”, dijo Pollack en un extenso comunicado. Como contrapartida, Griesa levantaría las restricciones para el pago de los 539 millones de dólares a los tenedores de bonos de las reestructuraciones hechas durante los gobiernos kirchneristas, dinero congelado desde julio de 2014.

En resumidas cuentas, de un total estimado en 15.300 millones de dólares de deuda (considerando capital e intereses) en litigio el gobierno canjeará, hasta ahora, 10.200 millones que, en efectivo, con un descuento del 40% de los intereses, representan 7.800 millones de dólares, a lo que hay que agregar un estimado de 4.000 millones que pagaría en efectivo correspondientes a 5.100 que faltarían entrar en un hipotético acuerdo, en las mismas condiciones.

Según los cálculos del ex-ministro de economía, Axel Kiciloff, “los fondos buitre pagaron 25 centavos por dólar y ahora piden 4 dólares; el 93 por ciento (se refiere a los que entraron en los canjes realizados por los gobiernos kirchneristas), en cambio, aceptó recibir 30 centavos por cada dólar”. El arreglo con ese 93 por ciento había ascendido a 30 mil millones. Para satisfacer al 7% que compró bonos en default por centavos para después litigar contra el Estado argentino, este gobierno emitirá deuda por 15 mil millones de dólares.

Así tituló el Wall Street Journal la noticia del acuerdo: “Los fondos de cobertura le ganaron a la Argentina con osadía y persistencia”. En el artículo el diario norteamericano juzga que “una apuesta de casi 15 años rindió 2400 millones de dólares, incluidos más de 100 millones para pagar costos legales, una ganancia en torno de entre 10 y 15 veces la inversión original”. “El ganador es Elliott Managment” sentencia el medio neoyorkino.

La conclusión es clara: se llama capitulación.

Sumemos (al 7 de marzo de 2016): 10 mil millones de garantías a los bancos por el pase de 5 mil millones; 10 mil millones al FMI según los planes del gobierno; 3.900 millones del Megacanje II que todavía estarían en manos del Banco Central a ser usados como garantías de nuevos créditos; 15 mil millones para pagarles a los fondos buitres, y falta emitir títulos del Megacanje II por casi 42 mil millones de dólares para canjearlos por 49 mil millones en letras intransferibles. Las perspectivas son 79.300 millones de dólares de nueva deuda, parte ya emitida y parte que va a ser emitida calculo que no más que en el mediano plazo, en una situación mundial de guerra comercial donde la balanza comercial argentina es deficitaria. Nótese que hasta ahora todos los nuevos préstamos son para pagar a acreedores; ninguno es para inversiones productivas. En síntesis: anatocismo.

Delirios sin inocencia

Al mismo tiempo que Macri obedecía a Griesa en los Estados Unidos, en Argentina el ex-agente de inteligencia de la SIDE (la hoy disuelta Secretaría de Inteligencia del Estado) siempre al servicio de la CIA y el Mossad, Horacio Antonio Stiuso, alias “Jaime”, regresaba desde Miami al país y retomaba el territorio que había abandonado hace un año, como resultado de la muerte de su subordinado, el fiscal Alberto Nisman.

Así fabulaba hace unos días Stiuso en su segunda declaración indagatoria por la muerte del fiscal, esta vez no ante la fiscal Viviana Fein, sino ante la jueza Viviana Palmaghini, según describe Página/12: “pero puede ser que el comando haya entrado al departamento del fiscal y se encontró con el arma de Lagomarsino (agente de inteligencia y testaferro de Nisman que le había prestado, a pedido del fiscal, una pistola calibre 22; nota del autor). Entonces aprovecharon la oportunidad y simularon un suicidio”.

El mismo día que Stiuso alucinaba esto ante la jueza, su abogado defensor, Santiago Blanco Bermúdez, aclaraba: “no tiene pruebas directas de que a Alberto Nisman lo hayan asesinado. No tiene un testigo ni nada que se le parezca. Tiene una interpretación de los precedentes que pudieron llevar a que a Nisman lo mataran. Tampoco sé qué grupo intervino”.

Stiuso, que ante Palmaghini declaró durante más de 10 horas, también afirmó, en su relato fantasioso, que “militantes de Quebracho y del sector piquetero ultra K liderado por Luis D’Elía con apoyo iraní” serían los autores del, según él, asesinato de Nisman.

La jueza Palmaghini, sobre la base de ese tipo de imprecisas y desvariadas declaraciones de este y de otro ex-agente de inteligencia que también fue citado, y sobre la base de “fundamentos” que son a todas luces pretextos, se declaró incompetente transfiriendo a la Justicia Federal (el Juzgado de Palmaghini no es Federal) la continuidad de la instrucción de la causa, para que puedan sentenciar, sin ningún sustento real, que a Nisman lo asesinaron y que los responsables son la ex-Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, cualquier otro inocente que les convenga (por ejemplo D’Elía y Quebracho) y, por supuesto, el acusado de siempre, Irán. Esto es lo que pretenden los sectores del sionismo más supremacista del racismo judío en Argentina, más delincuencial de esta internacional del crimen, y que hoy, con Macri en la Presidencia, han tomado nuevamente el Poder en el país. En el fuero Federal están los jueces que operarán las maniobras de “justicia falsa” que se corresponden con las operaciones de “bandera falsa”, y así, también, seguir produciendo la “propaganda falsa” con la que vienen manipulando desde hace años a la opinión pública argentina y mundial en función de su agenda imperialista.

Los atentados contra la Embajada de Israel y el edificio de la AMIA, ocurridos en 1992 y 1994 en la Ciudad de Buenos Aires, que provocaron aproximadamente 110 muertos entre los dos (hay distintas versiones de la cantidad exacta de asesinados), han sido el eje de la política de constante victimización de los sionistas, esos mismos que martirizan a los pueblos de Medio Oriente y que se creen “pueblo elegido”, de la misma forma que los nazis lo creían de sí mismos.

Lo que es intrísecamente injusto, el Imperialismo, sólo puede ser “justificado” con falsos argumentos, ya que no se puede sostener coherentemente como justo lo que es claramente lo contrario. Pero no resulta tan fácil hacer pasar por verdadero lo que es burda ilusión. Cualquier ser con algo de honestidad intelectual descubrirá enseguida las groseras contradicciones y las enormes mentiras.

Estos atentados de “bandera falsa” (realizados por los mismos que luego acusarán, falsamente por supuesto, a otros a quienes pretenden criminalizar) necesitan de una “justicia falsa” y de una “propaganda falsa”. El problema aparece cuando las cosas se complican y la mentira se empieza a caer y, peor aún, cuando surge la posibilidad de que haya presos por eso. El primer juez de la causa AMIA, Juan José Galeano, fue destituído por el encubrimiento de la masacre. Galeano le pagó, en 1996, 465 mil dólares (con dinero proveniente de fondos reservados de Secretaría de Inteligencia) a uno de los imputados, de apellido Telleldín, para que acusara falsamente a otros, y así resolver el caso condenando a inocentes, la misma maniobra que se ha hecho con Irán, acusándolo falsa y artificiosamente por los atentados. Hoy está en curso un nuevo juicio por encubrimiento donde también están imputados, entre otros, el ex-Presidente Menem, el ex-titular de la SIDE aquellos años, Hugo Anzorregui, y el banquero y ex-Presidente de la DAIA (Delegación de Organizaciones Israelitas Argentinas), Rubén Beraja, estafador al estilo Bernard Madoff que protagonizó la quiebra fraudulenta del Banco Mayo, y que fue quien, a través de Rogelio Cichowolski (quien lo sucedería en la presidencia de la DAIA), recomendaría a Nisman como fiscal de la causa AMIA para que acompañara a los corruptos Eamon Mullen y José Barbaccia, echados en el primer juicio por encubrimiento, donde también fue destituído Galeano.

Desde el año 2005 a cargo de una unidad especial de investigación del atentado a la AMIA, Alberto Nisman fue el que dió continuidad al encubrimiento durante todos los diez años que estuvo al frente de esa unidad, y también desde antes, cuando se incorporó al equipo de fiscales que “investigaba” la matanza desde el comienzo de la instrucción, y Nisman fue el que inventó una acusación contra la ex-Presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, como encubridora de los iraníes por haber firmado el Memorándum de Entendimiento con Irán, acusación que no se sostiene con nada, que es puro humo, al punto de que el fin de semana que se suicidó su acusación había sido rechazada por tres jueces y había sido tratado de mentiroso por el en ese entonces secretario de Interpol, el yanki Robert Noble.

Ahora con Macri en la Presidencia se busca volver a retomar aquel guión sin sustento que Nisman pretendió ejecutar, con el agregado de acusar a inocentes por un asesinato que no ha sido demostrado.

La primera fiscal del caso de la muerte del fiscal Alberto Nisman, Viviana Fein se tomó su trabajo con seriedad y rigor, actitud que sin dudas entorpeció las criminales maniobras de los conspiradores autores y encubridores de las masacres.

Entonces la jueza Palgmaghini -la superior de la fiscal Fein- una semana después de la asunción de Macri asumió la dirección de la instrucción sacándosela a la fiscal y su primera medida fue ordenar la ampliación de la declaración indagatoria de Stiuso. Apenas terminó de declarar este agente extranjero la jueza se declaró incompetente. “Hoy no veo ningún elemento objetivo, prueba objetiva, directa, precisa y certera que me permita decir que estuve frente a un acto homicida, que justifique declinar la competencia”, afirma con seguridad Viviana Fein en contra de la decisión de Palmaghini. Pero Palmaghini no se quedó solo en sacarle la instrucción a la fiscal y declararse incompetende, sino que además denunció penalmente a Fein y a su secretario por “falsificación de documento público” y “violación de los deberes de funcionario público”, porque, según Palmaghini, Fein no volcó en el acta de la primera testimonial de Stiuso que éste había dicho que al fiscal Nisman lo asesinaron. Fein se defiende de esta falsa acusación y relata: “Lo que no está en el acta es porque no lo dijo (Stiuso). Como a todos los testigos se le leyó en voz alta su declaración y se le dio para leer. Luego la firmó. Tampoco estaba solo, estaba con su abogado. Ninguno de los dos es un lego en la materia. De haber advertido una omisión se hubiera manifestado. Y si hubiera hablado de homicidio, yo hubiera preguntado qué pruebas tiene”.

Palmaghini no sólo no debía haber acusado penalmente a Fein, sino que debió haber acusado a Stiuso de falso testimonio, al declarar éste ahora algo sustancialmente diferente a lo que dijo en su primera declaración. En cambio, la palabra de Stiuso en su segunda indagatoria tiene más fuerza que un acta firmada por él mismo, por su abogado, y por las autoridades judiciales, entre ellas la fiscal Fein, cuando lo hizo la primera vez, hace aproximadamente un año.

Para los republicanos del PRO y de la UCR las leyes no importan con el fin de encarcelar a sus opositores, como Milagro Sala, hoy secuestrada en Jujuy a través de jueces prevaricantes y corruptos, y Cristina Fernández de Kirchner a la que, por lo pronto, como con Lula en Brasil, ya han citado a declarar en abril con una acusación inconsistente.

Al pueblo despidos y plomos

Como respuesta a todo esta agresión la resistencia popular está creciendo, superando la estupefacción del comienzo, aunque aún sin todavía poder reaccionar en proporción al nivel de agresión que los trabajadores y el pueblo sufrimos.

Los despidos no sólo suman miles por la clara hostilidad patronal de Macri hacia los empleados estatales, sino principalmente por las consecuencias marginalizadoras y excluyentes de su política económica, que es claramente favorable a los más ricos y destructiva para el pueblo y la Nación. Así hemos entrado al círculo vicioso de inflación, despidos, baja del poder adquisitivo del salario, reducción del mercado interno, enfríamiento de la producción, endeudamiento externo, ajuste fiscal, más despidos, y así sucesivamente, lo que conduce a la ampliación progresiva de la crisis.

Indudablemente que esto implica la división de los argentinos, porque la crisis económica alimentará la crisis política y social (después de todo, la verdad es que es bastante lógico llegar a esa conclusión).

Pero, por supuesto, siempre la responsabilidad del conflicto, para los PRO y para el pueblo más renegado respecto de sus semejantes, será del gobierno anterior y de los que luchan contra las consecuencias de las decisiones oficiales, decisiones discriminatorias, racistas, clasistas, imperialistas, antinacionales. Así, a la violencia material de quedarse sin trabajo o ver cómo los ingresos merman y no alcanzan para cubrir las básicas necesidades, a la violencia material de la represión policial contra la resistencia a los atropellos, se agrega la violencia moral de la mentira y la falsificación, de tal manera que en la Argentina con Macri se ha reemplazado el pan nuestro de cada día por palos para los trabajadores todos los días. La represión policial y la violencia política contra pobres y “grasas” (según el lenguaje gorila del PRO) se hace cotidiana. Ante la lucha popular que crece el gobierno responde creando un nuevo protocolo para el accionar de las fuerzas represivas que incita al ejercicio abusivo de la fuerza, no prohibiendo el uso de munición letal y dando poder a los jefes policiales, que no tienen necesidad de orden judicial para actuar. El tiempo de gracia para obedecer las órdenes estatales es de 5 minutos.

La primera aplicación de este protocolo se produjo el día en que Macri hizo su discurso de inauguración de las sesiones ordinarias del Parlamento. Fue contra una gran manifestación de trabajadores bancarios protestando por despidos y desmantelamiento de áreas de control en el Banco Central, manifestación que fue mucho más numerosa que las casi inexistentes expresiones de apoyo popular a Macri ese día en las calles. Los bancarios fueron reprimidos con balas de goma y gas pimienta.

Pero además de las represiones policiales (represiones estatales en estos tres meses: trabajadores de empresa avícola Cresta Roja, pobladores de El Zauce, docentes de Santiago del Estero, estatales de La Plata y Neuquén, campesinos de Misiones, familias sin vivienda en Jujuy, vendedores callejeros en Liniers y Floresta, murga en el Bajo Flores, bancarios en el Congreso), donde hirieron a mujeres y niños, también aparecen hechos de violencia para-estatal, llevadas a cabo por grupos que se sienten amparados y alentados por el discurso fascista de resentimiento y odio del presidente.

A lo largo de la primera semana de marzo fue secuestrado por unas horas el hijo de una alta dirigente de la ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) y un amigo de él, atacado a escopetazos un local de La Cámpora (la organización del hijo de la ex-presidenta), baleada una multitud (milagrosamente sólo dos heridos leves) en la inauguración de un local de Nuevo Encuentro (partido integrante del espacio kirchnerista) y apaleados tres trabajadores de la ATE en Mendoza.

La situación engañosa que hoy se presenta en Argentina repite los sofismas de la década del ‘90, cuando se sostenía que el endeudamiento era la salvación y cada presidente descargaba su ineptitud en los anteriores. El traspaso presidencial entre diferentes signos políticos, a diferencia de anteriores ocasiones en que se produjo en medio del caos político y social, esta vez ocurrió con un país con una inflación que estaba siendo controlada y reducida, con altos niveles de empleo, bajo endeudamiento externo y con un moderado y discreto nivel de actividad en medio de una crisis internacional intensa. Recurriendo a cuestiones que no guardan proporción con lo que ahora está sucediendo, el gobierno colonialista de Macri manipula, con ayuda de un enorme aparato de sugestión de masas, el razonamiento de los ciudadanos, distorsionando todo. Así, hipotecar nuevamente el país en miles de millones de dólares con la usura y hacer un ajuste contra el pueblo no es corrupción y sí lo es algún hecho que en comparación resulta diminuto, protagonizado por algún funcionario del gobierno saliente. De esta manera el gran aparato de acción sicológica desproporciona todo con una capacidad de elocuencia que emplea todas las capacidades modernas de construcción de realidad virtual y de estimulación de la percepción con un sentido perverso, desintegrador, antinacional y antipueblo.

Los actuales funcionarios y simpatizantes cipayos está embebidos de cierto existismo y de cierta euforia por el sorprendente resultado electoral que les permitió llegar al Poder, y más allá de los matices, si bien la velocidad y el vértigo con el que toman sus medidas parece ser una expresión de capacidad política, con más rapidez deteriorarán así el consenso que tienen y más rápido alimentarán el fuego de la resistencia, que se hará generalizada fogoneada por el desastre socioeconómico que se desatará más o menos rápidamente como consecuencia del círculo vicioso ya descripto.

Los capitalistas dicen que las crisis en vez de ser desgracias, son oportunidades. Si bien pienso sinceramente que es una gran desgracia lo que está sucediendo, debemos entender estas inclemencias como una oportunidad para construir y templar la conciencia nacional y revolucionaria con la perspectiva no de realizar algunos cambios relativos, importantes aunque reformistas, sino de cambiar radicalmente la naturaleza de esta injusta y desgraciada sociedad dividida en clases, desbordante de privilegios hirientes y carestías injustificables. Los patriotas debemos lograr que el caos que están creando termine, con justicia, golpeándolos a ellos, irremisiblemente.

Hispantv

 

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