Opinión

04
May
2016

Hugo Moyano -dirigente de una de las CGT- reactualiza su lugar predominante en el sindicalismo y además una cultura política que se sostiene en la defensa de derechos laborales, promoción del mercado interno y en la mirada de una lógica de acuerdos entre sectores.

El sindicalismo se probó en la calle. Se reunió una multitud y con ésta el actor sindical vuelve a la escena. El gym callejero es el mejor territorio para demostrar quién controla las plazas y los vasos comunicantes con la oposición partidaria. En este país, cuando los espacios partidarios están fragmentados, una importante dimensión de la dinámica política se mueve a “tracción social” (movimientos sociales o sindicatos). Cuatro de las cinco centrales sindicales se han organizado contra el macrismo. Virtud de su política económica neoconservadora y de su torpe improvisación.

El apoyo mayoritario de los senadores a una ley anti despido empezó a marcar una nueva estrategia que puede impactar en el conglomerado peronista (Partido Justicialista y un sector importante del massismo) y en todos los que se perciban opositores. En la calle se lanzaran varios laboratorios políticos, ahora que el kirchnerismo dejó de gravitar en el espectro político. Por un lado, se ensayará la tentativa de reunificación de las dos CGT (Confederación General del Trabajo), conducidas por Moyano y Caló. Bajándose de la convocatoria la tercera CGT, la dirigida por Luis Barrionuevo. También la unificación está en la mente de las dos CTA (Central de Trabajadores de la Argentina). Por otro lado, empieza a funcionar -de manera incipiente- un conglomerado opositor, el cual puede funcionar como amenaza real o imaginaria frente al macrismo. La multitud de hoy colabora en estos sentidos. Sindicalismo -principalmente las dos CGT que hoy participaron- y el conglomerado peronista van camino a coagularse. Pueden representar el tendal de reclamos de ciertas clases medias a punto de defraudarse y a los trabajadores que ven perder sus posiciones.

Hugo Moyano -dirigente de una de las CGT- reactualiza su lugar predominante en el sindicalismo y además una cultura política que se sostiene en la defensa de derechos laborales, promoción del mercado interno y en la mirada de una lógica de acuerdos entre sectores. Posiblemente se transforme en un actor relevante y ordenador del territorio de los opositores. Moyano puede ser el gym para que se fortalezcan el massismo y el peronismo. Es el actor que el macrismo no vio venir.

teleSUR

 

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