Opinión

Autor: Edgar Meléndez

07:13 pm
10
Jul
2013

Nunca estarán de más, como reafirmación de nuestra soberanía, decisiones que le hagan frente a la intimidatoria y abusiva política internacional que ejerce, en todo el planeta, el gobierno de Estados Unidos y en general de los países puntales del imperialismo.

De hecho ese tipo de decisiones, en el terreno político, económico o militar, son plenamente coherentes con el antiimperialismo que es bandera del proceso político bolivariano y por lo tanto siempre serán merecedoras de reconocimiento de las fuerzas progresistas, patrióticas y revolucionarias.

Y sin lugar a dudas forma parte de ese tipo de decisiones el reciente anuncio del Jefe de Estado venezolano sobre el ofrecimiento de asilo político al ahora muy famoso ex-agente de inteligencia norteaméricana Edward Snowden, comunicada además en un marco muy simbólico: la celebración de los 202 años de la declaratoria de Independencia del país.

Más allá de los intríngulis técnico-legales de estos complicados asuntos del derecho internacional es una decisión política justa desde el punto de vista humanitario consustancial al ser revolucionario, es una demostración práctica, además, de la necesidad del ejercicio de uno de los principios del marxismo-leninismo: el internacionalismo proletario; es decir, la solidaridad y la unidad de acción frente a un enemigo común.

Ahora, hay cuestiones muy importantes sobre las que detenerse en el debate revolucionario sobre este asunto, una de ellas es que, desde mi percepción, es absolutamente inadmisible que alguien se refiera a al mencionado ex-agente de la CIA como revolucionario norteamericano cuando precisamente esta carta de presentación indica, al menos de entrada, todo lo contrario y por eso es que lo plausible de la decisión, como lo señalamos arriba, es la consistente práctica antiimperialista y humanitaria que con ella demuestra nuestro gobierno.

Segundo, sobre todo para los lacayos que pululan por estos lares, es importante repasar la casi interminable lista de violaciones sistemáticas del derecho internacional por parte del imperialismo, de las que la negación de extradición a un verdadero terrorista convicto y confeso como Posada Carriles, la pena de muerte o cadenas perpetuas aplicadas a muchos líderes sindicales y sociales norteamericanos y el reciente atentado contra el presidente boliviano Evo Morales son hechos que sirven para reforzar la importancia de una decisión ajustada al derecho internacional, me refiero al otorgamiento de la figura de asilo a cualquier perseguido.

Pero no todo podía ser color de rosa; esta situación está sirviendo para mostrar una muy seria contradicción sobre la que los revolucionarios debemos incrementar la crítica exigencia de su satisfactoria solución y es la penosa situación de Julián Conrado, encarcelado en nuestro país desde hace dos años para quien es igualmente justo, soberano, digno y consecuente el otorgamiento de asilo político por ser perseguido del Estado colombiano.

Creo que entre otras cosas, sobre el caso Julián pesa mucho la presión interna que causa el convencimiento de muchos actores, quizá por desconocimiento de esa lucha, sobre la insurgencia colombiana y su equivocado relacionamiento con el terrorismo internacional ejercido verdaderamente por los Estados que responden a los intereses imperialistas.

Reconozcamos la justeza del ofrecimiento de asilo a Snowden pero exijamos con mayor fuerza asilo para Julián.

 

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