Opinión

Autor: Miguel Suárez

07:36 pm
16
May
2012

Un bomba de algún poder destructivo fue activada al al paso de una buseta de servicio publico y del carro blindado del Fernando Londoño, ex- ministro del narcotraficante numero 82, quien esta involucrado en un robo al estado conocido como “invercolsa”.

Un supuesto carro bomba había sido desactivado horas antes. Esto se da después de que el narcotraficante Salvatore Mancuso, en una extensa entrevista con la radio Caracol, donde dijo todo lo que ya sabemos dejo una sensación de estaba enviando una amenaza velada al narcotraficante numero 82.

También había en esos momento un debate de como en el ejercito oficial se torturan y divierten los soldados, cuyas aberraciones podía verse en videos y se debatía en el congreso de la oligarquía colombiana un tal “Marco Jurídico para la Paz”, que según los desvariás del narcotraficante numero 82, Álvaro Uribe Vélez, permite que los guerrilleros lleguen al congreso.

La bomba estallo un día después de que el mismo narcotraficante había dado una entrevista al medio “NTN24”, donde se fue lanza en ristre contra el “Marco Jurídico para la Paz”.

El recuerdo del Uribe candidato, saliendo despeinarse de atentados especialmente fabricados por el DAS, para el y de los amigos de este muertos en misteriosas caídas de helicópteros fue los primero que se me vino a la cabeza.

Ya viendo las cosas con cabeza fría, por la cantidad, dicen que cinco muertos y 49 heridos lo que queda claro es que lo buscaban era sembrar terror y los que siempre han sembrado terror son los terroristas de estado.

El diario el Espectador escribió: “Este tipo de ataques, hay que recordarlo, buscan generar un gran impacto en la población, en términos de provocar una gran sensación de inseguridad extrema y, sobre todo, radicalizar las posiciones en torno a grandes decisiones políticas de la sociedad”.

Un colombiano del común escribió al respecto: “Que raro, cada que los civilizados abren la puerta a la paz aparecen los mercenarios de la muerte a poner bombas”.

Juan Manuel Santos, presidente de la oligarquía colombiana, decía que no sabían quien estaba detrás del atentado, pero la policía y los medios ya decían, que eran las Farc-EP, así el general Luis Eduardo Martínez, comandante de la Policía de Bogotá, como de costumbre, al minuto y sin investigar atribuyó a las Farc-EP, el atentado.

El supuesto carro bomba, que según la policía, fue desactivado a tiempo varias horas antes y cuyo “autor” detenido y según ellos confeso rápidamente que era de las Farc, dejando la sensación que de se desviaba la atención hacia este grupo político alzado en armas.

El afán del general Luis Eduardo Martínez quien sin investigar adjudico el hechos a las Farc y el sospechoso reconocimiento del a tiempo desactivado carro bomba, comienzan a señalar de donde viene la cosa.

Aunque Juan Manuel Santos, decía que no sabían quien estaba detrás del atentado, ya sabemos a donde terminaran y sin investigar adjudicaran el hecho a las Farc, que contrario a lo que dicen lo expertos, no utilizan este método y nunca reconocieron haber colocado ni la bomba del Nogal ni la de Caracol Radio.

Después del atentado, el narcotraficante numero 82, Álvaro Uribe Vélez, volvió a pronunciarse con similar odio contra la tal ley de paz. Dijo: “Bogotá en sangre y una presión clientelista en la Cámara para votar marco para la paz”.

Es de resaltar que los terroristas de estado no dudan, incluso en asesinar a sus miembros para lograr sus objetivos, el asesinato del dirigente del Partido Conservador, Álvaro Gómez Hurtado, es una muestra de ello.

Con la bomba se acabo el debate sobre lo dicho por Mancuso, sobre las torturas y diversiones de los soldados del descompuesto ejercito y hasta el debate sobre la liberación del periodista francés.

 

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