Opinión

Autor: Asalia Venegas

09:53 am
03
Sep
2015

Está demostrado que las corporaciones mediáticas no tienen patria, no respetan fronteras ni soberanías y mucho menos trabajan con códigos de ética. Los principios y valores huelgan con las transnacionales de la información. Entonces, ¿qué defienden? Podríamos decir una perogrullada: el statu quo, el stablishment. Hace ya una centuria son el desiderátum en el manejo del hecho noticioso. Galopan con la globalización y copan el orbe terrestre, deconstruyendo la veracidad de lo noticiable.

A través de sus prismas, las víctimas se convierten en victimarios, los explotados en explotadores, los sojuzgados en torturadores. Son los cancerberos de la mentira, la distorsión y la manipulación de los acontecimientos. Una vez más, la teoría crítica que analiza -desde el siglo XX- la comunicación y la información recobra su sentido después de cinco décadas. Este pensamiento siempre ha mantenido su vigencia.

Eliseo Verón formuló su propuesta de la construcción de los acontecimientos que hace la industria mediática de diferentes hechos: económicos, políticos, militares; acertó y la historia le ha dado la razón. La tecnología y el control hegemónico del aparataje mediático desde los centros de poder incide para que se construyan “falsas verdades” y se legitime la actuación de gobiernos (Estados Unidos, Francia, Alemania, Israel) y de organismos como la Otan.

La guerra económica desatada contra el país por la derecha -foránea y local- ha alcanzado un punto alto por el cierre de la frontera con Colombia que ha tomado el presidente Maduro. En verdad el contrabando y el tráfico con la gasolina y los productos subsidiados (que no están aquí pero sí al lado), y también con nuestra moneda, dejan pingües beneficios a las mafias y a las redes enquistadas en la frontera.

Ardió Troya. Los inefables CNN, RCN, NTN24, El País, desataron una campaña brutal contra Venezuela. No solo la condenan. Comparan nuestro Gobierno con el nazismo. Somos violadores de los derechos humanos y albergamos acá a cinco millones y medio de colombianos, que no interesan a su Gobierno. Imágenes trucadas dan fe de la realidad trastocada. En Cúcuta hay mil casas de cambio, pero solo 4 bombas de gasolina. ¿Por qué será? Hay que desconfiar y estar alerta frente a este tratamiento informativo.

 

Hacer un comentario.



Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten.

Patriagrande no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicar aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.

Comentarios