Opinión

Autor: Alberto Aranguibel B

08:56 am
04
May
2016

Luego de 18 años de persistente y terca negativa a reconocer el voto mayoritario del chavismo en el país, la oposición, con una furia digna de Atila “el Azote de Dios”, hace ahora una insólita y descabellada pirueta de 180 grados para exigir que se respete la voluntad popular.

En esa multitudinaria juntura contrarrevolucionaria que ellos llaman “unidad”, no puede ser sino disparatado que quienes fungen hoy de enardecidos voceros de la legitimidad del voto sean exactamente los mismos golpistas que durante más de tres lustros han dedicado tercamente sus mayores desvelos a intentar derrocar los gobiernos legítimamente electos de Chávez y el presidente Maduro.

Como Capriles, por ejemplo, el mismo que ordenó a sus hordas criminales “salir a descargar la arrechera” contra el pueblo en franca rebeldía contra el resultado electoral de la elección presidencial de 2013 y que mantuvo en vilo al país con su amenaza de provocar un estallido social si no se le complacía con el conteo manual de todos y cada uno de los votos emitidos en esa oportunidad, que ahora pretende que nadie verifique ni una sola firma de las que supuestamente están ellos recogiendo para activar un referéndum revocatorio contra el Presidente de la República.

Escribe Capriles en su cuenta Twitter: “Ni Maduro ni el discípulo de Chirinos le pondrán la mano a las firmas del Pueblo, no existe ninguna norma o ley que lo diga”. Como buen oligarca, el inefable multicandidato opositor cree que las leyes son para aplicárselas a los pobres, pero a los ricos ni con el pétalo de una rosa.

Igualito que Jesús “Chino” Miranda, que cuando el constituyentista Escarrá habló de la posibilidad de activar también un revocatorio contra la Asamblea Nacional pegó el grito en el cielo con un Twitter: “Ahora el oficialismo quiere buscar la salida de la AN en 60 días con una enmienda, Qué vaina es esta? Un circo? Van a desconocer nuestro voto?”.

Según ellos, los votos chavistas no valen, son falsos y hay que contarlos uno a uno. Los de la oposición, famosos por las tracalerías y marramucias electorales de todo tipo, nadie deberá auditarlos. Deberá ser lo que ellos digan y punto.

Chino y Capri podría ser un buen dúo. Pero no de cantantes sino de “cantontos”.

ultimasnoticias

 

Hacer un comentario.



Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten.

Patriagrande no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicar aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.

Comentarios