Opinión

03
Mar
2015

En Febrero de 1986 estuve en Caracas 5 días; venía de asistir a un Congreso en Cuba, junto con 100 Psicólogos argentinos.

Nos alojamos en el Hotel Hilton, cercano al teatro Teresa Carreño. Los recuerdos más cercanos que tengo de ese viaje fue la extrema pobreza de los pobladores en los cerros que rodeaban la capital, la dificultad que teníamos para cruzar las calles por los miles de autos, el maquillaje y formas de vestir de las mujeres venezolanas y el miedo que expresaba mucha gente por los robos. En ese período gobernaba el partido Acción Democrática presidido por Jaime Lusinchi.

No sabía que en esos momentos un militar del ejército de ese país llamado Hugo Chávez Frías, ya estaba preparando y creando el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, para emerger en la política del país.

Recién en 1992, escuché por primera vez hablar de Chávez, a raíz de la sublevación del 4 de Febrero, liderada por él y otros militares, repudiando las políticas de represión y miseria del Presidente Carlos Andrés Pérez.

A decir verdad, esta cronista, pensó en ese momento que era una intentona más de “otro militar latinoamericano con deseos de poder’’; cualquiera que haya sobrevivido tantos golpes de estados en nuestra América, hubiera pensado lo mismo. Dos años después, en 1994 cuando las pantallas de la televisión mostraban en el aeropuerto de La Habana al líder Cubano Fidel Castro, recibiendo al Teniente Coronel, Chávez supe que era alguien “distinto”.

Pasaron varios años hasta que ese hombre nacido en un pequeño pueblo de la llanura venezolana, Sabaneta de Barinas, jurara en nombre de millones de sus compatriotas y asumiera el cargo de presidente.

Seguramente en ese momento Hugo Chávez, habrá recordado su niñez, cuando a la sombra de los árboles en casa de su abuela Rosa, escuchara cuentos de su bisabuelo Maisanta, así como también historias de Ezequiel Zamora- ambos caudillos y luchadores populares-.

Esta mezcla de conocimientos, constituiría la alquimia que persistiría en toda su vida

Ya a los doce años el joven Sabanero, iba a integrar e incrementar a estos íconos míticos de su infancia con literatura marxista de la mano de un “viejo sabio y comunista”, José Esteban Ruiz Guevara’’, quien abrió su biblioteca para ese joven ávido de conocimiento. Esta mezcla de conocimientos, constituiría la alquimia que persistiría en toda su vida, para llegar al pueblo. Alquimia dada también por el rescate del cancionero popular de su país, especialmente el de los llanos; acompañado por cantores populares como Cristóbal Jiménez, con quien tantas veces compartió canciones, en eventos populares.

El comandante Chávez, fue uno de los que hizo realidad el sueño de La Unidad Latinoamericana propuesta por Simón Bolívar. Así fue como en el año 2005 participó en la Cumbre de los Pueblos en la ciudad de Mar del Plata, Argentina, para manifestar su rechazo al tratado de libre comercio, propuesto por Estados Unidos: Alca. En ese lugar y ante miles de militantes, el ya mítico comandante, manifestó su famoso: “Alca, al carajo”. Esas palabras, sonaron fuertes en el país del sur. Muchos de los que estaban en esa marea de gente, sabían muy bien que Hugo Chávez, unía palabras con acciones. Así fue cuando tendió una mano a Argentina, en la peor crisis económica del país sureño, comprando bonos por 5000 millones de dólares, que ayudarían a la economía argentina, en 2005 y 2008.

Los pueblos raramente se equivocan, y jamás lloran por alguien que no haya dejado una huella profunda en sus vidas. Y vaya si el pueblo venezolano ha tenido cambios desde el proceso bolivariano. No solo educación, salud y vivienda fueron básicas para mejorar la vida de la población, si no lo más importante, la devolución de su dignidad e identidad. Cuando asumió la presidencia Hugo Chávez, la figura de Simón Bolívar, estaba en el olvido. Pero en todos estos años de Revolución Bolivariana, “El Libertador” fue rescatado como un pilar indispensable en la identidad popular de Venezuela.

Ya lo expresó Pablo Neruda en su poema, Un Canto para Bolívar:

“Despierto cada cien años, cuando despierta el pueblo’’.

Despertó Bolívar en Hugo Chávez, y en un pueblo

 

Hacer un comentario.



Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten.

Patriagrande no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicar aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.

Comentarios