Opinión

Autor: Asalia Venegas

09:13 am
09
Jul
2015

El Poder Electoral siempre es noticia. Mucho más en estos últimos 15 años, donde ha habido más elecciones que en toda la IV República. Para dolor de aquellos que juran y perjuran que estamos en una dictadura, vamos hacia el proceso electoral número 20 el próximo 6-D. Las rectoras y rectores del CNE siempre andan con sus pilas bien puestas; con gran aplomo hablan de los cronogramas, de los lapsos establecidos para el cierre del Registro y de la transparencia que permite la tecnología del sistema.

La verdad sea dicha, el CNE tiene un díscolo usuario que es la oposición representada en la MUD. Solo en aquellos municipios y gobernaciones donde ha ganado la oposición se reconoce el trabajo del árbitro; se lo halaga y se habla de su transparencia y confiabilidad. De resto, es objetado el papel del CNE, de sus rectores y -por supuesto- de su presidenta, Tibisay Lucena, quien ha pasado a ser el blanco preferido para denostarla.

Recién el CNE ha dado una importante noticia: al finalizar mayo, se ha inscrito más de medio millón de jóvenes o nuevos votantes. Eso habla de la confianza en el organismo, más allá de las imputaciones que suele hacérsele desde los predios opositores. Esa indefinición opositora: un día cree en el CNE y al otro no, incide en la desmotivación y desconfianza de sus seguidores. Al deshojar la margarita con el CNE, esta oposición se hace un flaco favor.

Este 8 de julio cerró el Registro Electoral (RE) y podrán sufragar el 6-D quienes alcancen la mayoría de edad antes de esa fecha. Esa cronométrica información que transmiten las rectoras del CNE, amén de la insistencia en que el sistema es absolutamente confiable y avalado por las auditorias de verificación en las que participan los equipos técnicos de todas las organizaciones políticas que hacen vida en el país, crispa los nervios opositores. Por aquello de creer y no creer.

Los que ya se ubicaron fueron los de la CEV. Han declarado: “Hay que acudir masivamente a las urnas en las parlamentarias… estas elecciones van a permitir la recomposición de la vida económica y la sociedad se verá obligada a reestructurarse” (¿?). La CEV le exige al CNE -de nuevo generan dudas- transparencia y ética. A buen entendedor, pocas palabras. La CEV está viendo otra ruta.

 

Hacer un comentario.



Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten.

Patriagrande no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicar aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.

Comentarios