Opinión

Autor: Asalia Venegas

10:32 am
03
Dic
2015

La oposición no solo es errática, es tozudamente errática. Se ha acostumbrado a engañar a sus seguidores y en cada contienda electoral se plantea unas metas inadecuadas. Las elecciones municipales las asumieron como un plebiscito, que los dejó en el congelador. El error mayúsculo de la oposición es utilizar el tiempo antes de cada contienda para descalificar y despotricar del árbitro. Esto no moja, pero empapa a los opositores.

La labor de la mediática que se cuadra con la MUD es atosigante. Es perversa porque va a lo subliminal y los seguidores más disociados de la oposición desarrollan un odio furibundo contra las rectoras del CNE. Encima con el arrime de Almagro -a quien nadie invitó a esta fiesta- que de manera grosera e irrespetuosa opina de todo y de la peor forma sobre el Poder Electoral venezolano y el papel de rectoría del CNE.

Nunca los comicios de un país han sido tan torpedeados como los de Venezuela en los últimos 17 años, todos: presidenciales, legislativos, de gobernaciones y alcaldías. La oposición lo que anhela es que el Tío Sam venga, vigile, intervenga abiertamente y haga el conteo de votos manual y a su libre entender, para que dé los resultados con los que sueñan. Aunque les pese, somos un país independiente y soberano y ese papelón no se dará aquí.

El eslogan de la oposición para la contienda del 6-D es el del cambio (¿?). Estas elecciones son legislativas, no presidenciales. Es para la designación de los diputados que salgan favorecidos en los circuitos y circunscripciones en que está dividido nuestro territorio. Incorporar otros ingredientes es nocivo: decir que se va a cambiar a todos los representantes de los poderes públicos (como aquel discurso golpista de Daniel Romero) es ilógico y absurdo. La Asamblea es para legislar; cualquier otro aditivo se sale de lo previsto en la ley.

¿Qué cambio? ¿Cuál cambio? Las transformaciones de orden político las impulsó el comandante Chávez en cuanto asume el poder. En el orden interno, se trastocó la estructura del Estado, cuyos pivotes están en la Carta Magna. En lo internacional, con la Unasur, la Alba, el Alca y Petrocaribe, se impulsó una nueva manera de vernos nosotros mismos y ver a Nuestra América. Por todo ello, todos a votar este 6-D.

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