Opinión

Autor: Farruco Sesto

02:16 pm
28
Abr
2016

Dicen que los rasgos de las personas para siempre ausentes se van apagando, desdibujando en la memoria, en la presencia, en el sentimiento incluso. Lo dicen, ciertamente, pero yo no lo creo, pues a mi no me pasa. No con los míos, no con las personas de mi corazón. No es tan larga la vida como para que se me puedan ir desvaneciendo en el recuerdo aquellas personas que contribuyeron a labrarla, a darle forma. A cada una de ellas, nombre a nombre, rostro a rostro, la siento siempre a mi lado, acompañándome.

Así me ocurre. Y no creo ser tan especial con eso.

Y en el caso particular del comandante Hugo Chávez, ese sentirlo al lado mío, esa cercanía suya diaria, constante, es un acompañamiento, ¿de qué otra manera decirlo?, un acompañamiento de combate.

El gran privilegio de haberlo conocido de cerca, se convierte así, ahora, en el privilegio de sentirlo acerando mi alma con una fuerza inextinguible.

Alguna vez Chávez dijo en público: “Farruco y yo nos conocemos bastante el espíritu y venimos de la misma cuna espiritual, digámoslo así”.

Ese espíritu, Comandante, el suyo, sigue aquí vivo, en mi ánimo, en nuestro ánimo, latiendo al unísono del dolor de la gente, que es a lo que usted se refería en aquel momento en el que inmediatamente añadió: “todo comienza por un dolor ¿verdad, Farruco?”.

¡Ah ese dolor del otro, ese dolor del pueblo, por la miseria, por la injusticia, por la explotación, que usted convertía en razón amorosa para el combate! Un combate a favor de la alegría de todos, la esperanza, la confianza, la seguridad, la felicidad colectiva. ¿Cómo olvidar esa lección?

Oigo a Nicolás, a Aristóbulo, a Diosdado, a Padrino, a Elías, a Jorge… y a tantas y tantos dirigentes y militantes bolivarianos, de base, mujeres y hombres del pueblo, con esa tenacidad, con ese espíritu de combate contra las tormentas políticas, contra las adversidades económicas, contra las amenazas… y allí está usted con ellos en sus palabras, en esta dura lucha que inexorablemente vamos a ganar.

No, Presidente, usted no se ha ido ni se irá nunca. Sigue aquí, a nuestro lado.

Correo del Orinoco

 

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