Opinión

Autor: Ángel Daniel González

10:28 am
28
Oct
2015

Situación

A un mes de las elecciones parlamentarias, todo en el país termina teniendo que ver con ellas. Es claro que el objetivo de la oposición es ganar la mayoría de puestos en la Asamblea Nacional para así trancarle el juego al gobierno y hacer un piso político para llamar a un referendo revocatorio el año que viene e ir por la “salida” de Nicolás Maduro de la Presidencia. Por el otro lado, el gobierno necesita conservar la mayoría parlamentaria para garantizar la estabilidad del país. Este sería el escenario si las condiciones políticas de Venezuela fueran normales. Pero aquí hay que ver la situación por debajo de lo político para entender que realmente se trata del relato de guerra entre dos bloques históricos de poder: los que quieren la restauración de la cuarta república, con su esquema de saqueo de la riqueza; y los que empujan por la consolidación de un modelo de distribución más amplia de la riqueza nacional. Y no se trata de la lectura del aforismo de Karl von Clausewitz que dice que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”. Como si el agotamiento de los métodos políticos nos conduce a una situación descarnada de guerra. Se trata del análisis planteado por Michel Foucault, y asumido por Chávez en su entendimiento estratégico, de que la realidad muestra el análisis mediante la inversión de ese aforismo: “la política es la continuación de la guerra por otros medios”.

En la guerra hay ataques francos y directos a la población que apoya al enemigo, para desmoralizarla y desmovilizarla. Por eso provocan el desabastecimiento de alimentos y productos de primera necesidad, organizan redes mafiosas para obtener beneficios de la necesidad que ellos mismos te ponen a pasar. Es tan claro que una población con dificultades para obtener alimento y enseres básicos difícilmente va a luchar bajo el mando de sus líderes. En la guerra se ataca la imagen del enemigo, se difama, se miente y se genera el rumor, se intriga, para que las bases, nosotros, desconfiemos de nuestros dirigentes, los veamos con suspicacia y eventualmente terminemos por dejar de luchar o hacerle el juego al otro bando. En la guerra se infiltra al enemigo para generar caos. Si el enemigo tiene instituciones, elementos logísticos, infraestructura, los que hacen la guerra captan y compran a personas dentro de las instituciones para romper, sabotear hacer que las cosas funcionen mal, que los servicios fallen, que desaparezcan suministros. En la guerra se atemoriza, se trata de sembrar el temor en la población para que esta se sienta indefensa e insegura, para que así sienta la necesidad de buscar protección en otro lado.

Del otro lado, se plantea la resistencia, defender lo logrado. Defender la paz de la población. Neutralizar al enemigo. Impedir que su estrategia mine las bases de nuestra movilización. Impedir que se nos quiten las ganas de salir a votar. Que entendamos que en medio de la guerra lo más importante es resistir y atacar con fuerza por donde ha estado su gran debilidad y por donde les hemos ganado una y otra vez: con los votos.

letraordinaria.blogspot.com

 

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