Opinión

Autor: Iroel Sánchez

02:15 pm
11
Ago
2015

Hay “noticias” que juegan un papel demasiado evidente como para no percatarse de su objetivo. El proceso de negociaciones entre Cuba y Estados Unidos para normalizar sus relaciones es blanco cada cierto tiempo de este tipo de “información”.

Como intentos de aletear contra la Ley de la gravedad han surgido, para luego desaparecer de los titulares, los “fugitivos estadounidenses en Cuba” cuando comenzó a hablarse de la salida de la Isla de la lista de estados patrocinadores del terrorismo que confecciona unilateralmente el State Department; o la “intensificación de la represión a disidentes” que cobran en dólares por buscar ser reprimidos, en vísperas del viaje del Secretario de Estado John Kerry a Cuba.

Así, cuando la reapertura de embajadas en las respectivas capitales parece dejar libre el camino para entrar en temas de fondo de la relación entre Estados Unidos y Cuba, podemos leer: “EE.UU. se resiste a devolver Guantánamo a Cuba por temor a cesión a Rusia“.

Genial: Justo cuando las tensiones entre Washington y Moscú escalan por el conflicto en Ucrania, La Habana entregaría al enemigo público numero uno de su cercano vecino, con el que busca normalizar sus relaciones, el territorio que reclaman para sí los cubanos hace más de un siglo.

Los cuarteles del ejército que apoyó Estados Unidos en Cuba hasta 1959 fueron convertidos por la Revolución en ciudades escolares; la Academia Naval de la Marina de Guerra es hoy una escuela de medicina que ha graduado más de 85 mil profesionales.

Lo que indica la historia es otra cosa. Los cuarteles del ejército que apoyó Estados Unidos en Cuba hasta 1959 fueron convertidos por la Revolución en ciudades escolares; la Academia Naval de la Marina de Guerra es hoy una escuela de medicina que ha graduado más de 85 mil profesionales de la salud de 25 países, incluido Estados Unidos; y el Centro de Exploración y Escucha Radioelectrónicas, conocido como “Base Lourdes”, que operaban al Sur de La Habana primero la URSS y luego Rusia, para el monitoreo de los acuerdos de reducción del armamento nuclear con EE.UU., fue convertido en la Universidad de las Ciencias Informáticas.

¿Qué pasará entonces con el territorio que ocupa EE.UU. en Guantánamo cuando un día, porque llegará ese día, pase a la jurisdicción cubana? ¿Por su posición geográfica privilegiada hacia el Sur y Este del Mar Caribe acogería una Zona Económica Especial como la que ya se desarrolla en Mariel de la que podrían beneficiarse empresas estadounidenses? ¿O un seguramente atractivo y muy rentable proyecto turístico para que personas de todo el mundo puedan conocer el famosísimo y prohibido lugar que Washington convirtió en Base Militar y Campo de Concentración? ¿Una Universidad caribeña donde académicos de Cuba y las islas vecinas, incluyendo Puerto Rico, compartan sus saberes y formen jóvenes inteligencias para la región?¿Las tres cosas a la vez, u otra diferente? Conociendo a Cuba es posible esperar cualquier cosa menos un uso militar.

Ni tampoco lo que ha sucedido con la Escuela de las Américas en la Zona del Canal de Panamá, donde se han borrado todas las huellas del lugar donde EE.UU. formó torturadores, asesinos y dictadores como Augusto Pinochet, Roberto D’Aubuisson y Efraín Ríos Montt que llenaron de violencia y muerte sus países y hoy es el hotel cinco estrellas “Meliá Panamá Canal”. Nada recuerda en el paradisíaco sitio a los millones de víctimas de tan excelsos discípulos y tampoco a los profesores que los enseñaron a defender la democracia tal y como Washington la entiende: libertad de acción para sus diplomáticos y sus empresas, y expresión política sólo para quienes pueden pagarse un hotel como el “Meliá Panamá Canal”.

Sea cual sea el destino de la Bahía de Guantánamo y a pesar de que para algunos ya la Tribuna Antimperialista “José Martí” ha pasado a llamarse “Línea y Malecón”, lo que no debería faltar en aquel lugar es un museo. Allí se podrá honrarr a los ciudadanos cubanos asesinados y torturados por militares estadounidenses acantonados en la Base, enterarse de cómo estos inundaron de prostíbulos antes de 1959 localidades cercanas a la instalación, ver los tristemente célebres uniformes naranjas con que el Pentágono vistió los prisioneros de su “guerra contra el terror” y los instrumentos con los que les infrigían torturas como “el submarino” o los alimentaban forzozamente. Y para que todo no sea tan drámatico, seguramente habrá algún espacio para el humor, allí se recordará a los medios de comunicación y a las personas que por estos días tuvieron la desfachatez de afirmar que Cuba cedería ese territorio a Rusia.

 

Hacer un comentario.



Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten.

Patriagrande no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicar aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.

Comentarios